El Partido Laborista británico atraviesa su peor crisis interna desde su llegada al poder luego de la renuncia del ministro de Salud, Wes Streeting, quien abandonó el gabinete de Keir Starmer denunciando una pérdida total de confianza en el liderazgo del primer ministro. La dimisión aceleró el caos político dentro del oficialismo y disparó nuevas especulaciones sobre una posible caída de Starmer.
Streeting, una de las figuras más importantes del gobierno y considerado además como uno de los posibles sucesores de Starmer, publicó una dura carta en la que afirmó que ya es “evidente” que el actual primer ministro no podrá liderar al Partido Laborista en las próximas elecciones generales.











