El Ministro del Interior polaco, Marcin Kierwiński, aclaró que la reapertura de la frontera dependerá de que el gobierno tenga certeza de que ''ya no existe ninguna amenaza para los ciudadanos polacos''. Polonia ya había cerrado la mayoría de sus pasos fronterizos con Bielorrusia en años recientes, y actualmente solo dos permanecían operativos, los cuales ahora también quedarán inactivos.
La medida ha generado una fuerte respuesta por parte de Bielorrusia, cuyo Ministerio de Relaciones Exteriores convocó al encargado de negocios de Polonia para expresar su protesta formal.
Las autoridades bielorrusas calificaron el cierre como una decisión unilateral que genera ''importantes dificultades'', y lo consideraron un abuso de la posición geográfica de Polonia. Además, insinuaron que la suspensión temporal del paso fronterizo podría estar destinada a ocultar las propias acciones de Varsovia más que a responder a una amenaza real.














