El informe alerta que Irán mantiene cerca de 400 kilos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel muy superior al permitido por el Tratado de No Proliferación (TNP) y cercano al umbral militar del 90 %.
La falta de transparencia y los obstáculos impuestos a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) elevan la preocupación internacional.
Israel y Estados Unidos: vigilancia y contención
Desde Washington y Jerusalén se considera que los ataques de junio lograron frenar temporalmente la expansión del programa nuclear iraní. La operación conjunta mostró que, frente a la pasividad diplomática de Teherán, Occidente está dispuesto a actuar para impedir que un régimen autoritario y beligerante acceda al arma nuclear.











