Las compras de combustible alcanzaron su nivel más alto registrado mientras Moscú busca compensar la caída en la producción de sus refinerías, afectadas por la ofensiva con drones de Ucrania.
Rusia registró en junio un récord histórico de importaciones de gasolina procedente de Bielorrusia, en medio de la crisis de abastecimiento que afecta al país como consecuencia de los continuos ataques ucranianos contra su infraestructura energética. El incremento de las compras refleja las dificultades que enfrenta Moscú para sostener el suministro interno de combustible tras los daños sufridos por varias de sus principales refinerías.
Entre el 1 y el 25 de junio Rusia importó alrededor de 141.000 toneladas de gasolina bielorrusa, un volumen que supera ampliamente el récord anterior y representa más del doble de todo lo adquirido durante mayo. Desde comienzos de 2026, las importaciones acumuladas desde Bielorrusia alcanzan unas 422.000 toneladas.
Soldados ucranianos con un dron militar
El aumento de las compras coincide con una fuerte reducción de la capacidad de refinación rusa, atribuida a la campaña de ataques con drones lanzada por Ucrania contra instalaciones petroleras y energéticas. En los últimos meses, varias refinerías estratégicas fueron alcanzadas, obligando al Gobierno ruso a restringir las exportaciones de gasolina y a buscar fuentes alternativas de abastecimiento para evitar mayores faltantes en el mercado interno.
Además de incrementar las importaciones desde Bielorrusia, Rusia comenzó a recibir cargamentos de gasolina por vía marítima desde otros mercados, incluida la India, una medida poco habitual para uno de los mayores productores y exportadores de petróleo del mundo. Analistas del sector consideran que estas compras extraordinarias buscan estabilizar la oferta durante la temporada de mayor consumo y reducir la presión sobre las existencias nacionales.
El desvío de combustible hacia Rusia también modificó el comercio regional. Parte de la gasolina que Bielorrusia destinaba habitualmente a mercados de Asia Central fue redirigida al mercado ruso para cubrir la creciente demanda interna. Como consecuencia, disminuyeron significativamente los volúmenes de tránsito hacia otros destinos durante junio.
El dictador bielorruso Aleksandr Lukashenko
Mientras tanto, el Kremlin continúa buscando alternativas para enfrentar la crisis. El propio presidente Vladímir Putin reconoció recientemente que los ataques ucranianos provocaron escasez de combustible en distintas regiones del país, aunque aseguró que el Gobierno trabaja para normalizar la situación.
La evolución del mercado energético ruso se ha convertido en uno de los efectos más visibles de la guerra. La continuidad de los ataques sobre la infraestructura petrolera mantiene bajo presión la capacidad de refinación del país y obliga a Moscú a recurrir a medidas excepcionales para garantizar el abastecimiento de combustible en el mercado interno.