Este jueves, una espesa columna de humo blanco emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina, señal inequívoca de que los cardenales reunidos en cónclave habían elegido al nuevo Papa, aunque el mundo aún desconocía su identidad.
Al igual que en el cónclave de 2013 que eligió a Francisco, transcurrió más de una hora antes de que el nuevo Papa hiciera su aparición en el balcón central de San Pedro. Allí, el cardenal protodiácono —Dominique Mamberti, de origen francés— pronunció la tradicional fórmula en latín: “Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus Papam” (“Les anuncio una gran alegría: tenemos un Papa”), antes de revelar el nombre del elegido y el nombre pontificio adoptado: el cardenal estadounidense Robert Prevost, quien asumirá el pontificado bajo el nombre de León XIV.











