En las últimas horas, la Guardia Costera de Taiwán detuvo un buque de carga y a su tripulación china tras la rotura de un cable submarino de comunicaciones en el estrecho de Taiwán.
El incidente generó sospechas de que podría tratarse de una operación deliberada en el marco de lo que se denomina una “zona gris”, una táctica de interferencia hostil que no alcanza el umbral de la guerra. Las autoridades taiwanesas están investigando si la rotura del cable fue un sabotaje intencional o un accidente.
El cable afectado conectaba la isla principal de Taiwán con las Islas Penghu. El 20 de febrero, la empresa de telecomunicaciones Chunghwa Telecom notificó que el cable había sido dañado, y la Guardia Costera fue alertada a las primeras horas de la mañana.

Según el portavoz de la Guardia Costera, el buque de carga, que llevaba bandera de Togo, pero era financiado por China, había permanecido cerca del cable desde el sábado 17 de febrero.
El pasado sábado 22 de febrero, después de que el barco anclara en la zona, el cable fue desconectado. Al intentar contactar con la embarcación, la Guardia Costera no recibió respuesta, lo que aumentó las sospechas sobre un posible acto intencional. El buque fue interceptado y escoltado de vuelta al puerto de Anping, en Tainan, para ser investigado.
El barco, identificado como "Hong Tai", no solo llevaba bandera de conveniencia de Togo, sino que también estaba tripulado por ocho ciudadanos chinos. La propiedad del barco es incierta, ya que los datos de registro muestran al menos tres nombres diferentes asociados con su número de identificación marítima, pero la Guardia Costera taiwanesa lo describió como “financiado por China”.

En respuesta a este tipo de situaciones, Taiwán ha creado una lista de más de 50 embarcaciones que operan bajo banderas de conveniencia, especialmente de Togo, pero que son de propiedad de compañías chinas y que han permanecido cerca de sus aguas territoriales por períodos prolongados.
Este incidente es el último de una serie de daños a cables submarinos alrededor de Taiwán en los últimos años. En enero de 2025, las autoridades taiwanesas investigaron un buque de carga de propiedad china registrado en Camerún, que se sospecha de haber dañado un cable submarino internacional al arrastrar su ancla.











