El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que resolver la crisis en Cuba “no sería difícil” para su gobierno y volvió a dejar abierta la posibilidad de una intervención más activa de Washington frente al creciente deterioro económico, energético y social que atraviesa la isla. Las declaraciones aumentaron nuevamente la tensión entre la Casa Blanca y el régimen cubano en medio de uno de los peores momentos internos para La Habana en décadas.
Durante una conferencia ante empresarios y funcionarios estadounidenses, Trump sostuvo que la situación cubana “se deteriora rápidamente” y afirmó que Estados Unidos tiene “muchas opciones” para actuar frente al agravamiento de la crisis humanitaria, los apagones masivos y el colapso económico que afecta a millones de cubanos.
“No sería difícil para nosotros resolver el problema de Cuba”, declaró el mandatario republicano, aunque evitó precisar qué medidas analiza concretamente su administración. Sus palabras fueron interpretadas como una nueva señal de endurecimiento frente al régimen de Miguel Díaz-Canel.

Desde comienzos de 2026, la administración Trump incrementó significativamente la presión sobre La Habana mediante nuevas sanciones económicas, restricciones financieras y medidas dirigidas contra empresas vinculadas al aparato militar cubano. Washington considera que el régimen atraviesa uno de sus momentos de mayor debilidad política y económica desde la caída de la Unión Soviética.









