El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que resolver la crisis en Cuba “no sería difícil” para su gobierno y volvió a dejar abierta la posibilidad de una intervención más activa de Washington frente al creciente deterioro económico, energético y social que atraviesa la isla. Las declaraciones aumentaron nuevamente la tensión entre la Casa Blanca y el régimen cubano en medio de uno de los peores momentos internos para La Habana en décadas.
Durante una conferencia ante empresarios y funcionarios estadounidenses, Trump sostuvo que la situación cubana “se deteriora rápidamente” y afirmó que Estados Unidos tiene “muchas opciones” para actuar frente al agravamiento de la crisis humanitaria, los apagones masivos y el colapso económico que afecta a millones de cubanos.












