
Trump confirma que EE.UU está preparado para usar todo su poder contra Maduro
La noticia fue confirmada por la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en una conferencia de prensa este jueves.
En una conferencia de prensa brindada este jueves, la Casa Blanca ha advertido que utilizará todos los métodos a su disposición para detener el tráfico de drogas que llegan a Estados Unidos como consecuencia de la organización criminal que lidera el dictador Nicolás Maduro.
La portavoz de la presidencia estadounidense, Karoline Leavitt, declaró que no responderá por el presidente Donald Trump preguntas acerca de una posible acción militar contra los cárteles de droga latinoamericanos, aunque aseguró que "muchos países del Caribe y de la región han aplaudido las operaciones y los esfuerzos antidrogas de esta administración".
Leavitt sostuvo que Trump "está dispuesto a utilizar todo el poder estadounidense para detener la llegada de drogas a nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia" y que el régimen de Maduro "no es el gobierno legítimo de Venezuela."

La prioridad de Trump es terminar con el narcotráfico.
Las autoridades estadounidenses han identificado al dictador venezolano como el líder del Cártel de los Soles. Dicha organización criminal opera, a su vez, como el brazo armado y principal financista del régimen narcochavista, además de tener conexiones con otros grupos como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa en México.
Estos grupos delictivos han inundado a Estados Unidos con drogas que se transportan mediante la frontera. En ese sentido, Trump ya ha sugerido usar las fuerzas armadas para combatir a los cárteles de la droga en México.
La semana pasada, EE.UU. anunció que desplegaría tres destructores de misiles guiados de la Armada y más de 4000 soldados en el sur del Caribe y aguas cercanas para combatir las actividades ilícitas en esa región. A esa flota naval se le unirá el USS Newport News, un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear.
Maduro y otras 14 personas de su entorno fueron imputadas en 2020 por narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína por la justicia norteamericana. Desde entonces y bajo el gobierno de Trump, la recompensa por su captura ha aumentado a 50 millones de dólares, cifra que lo convierte en el prófugo más codiciado.

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