El gobierno del presidente Donald Trump profundizará su campaña de intervención federal para mejorar la seguridad de las ciudades estadounidenses que cuentan con altos niveles de criminalidad. La próxima en la lista del jefe de Estado será Chicago, dominada a nivel municipal por los demócratas desde hace décadas.
"Chicago es un desastre", aseguró Trump, criticando el nivel de incompetencia exhibido por el alcalde de la ciudad, el demócrata de izquierda Brandon Johnson. "La gente de Chicago nos está pidiendo a gritos que vayamos. Llevan gorras rojas, como esta," dijo el republicano, refiriéndose a la gorra "Trump tenía razón en todo" que usó mientras brindaba la conferencia en el Salón Oval.
El mandatario relató que hasta la población afroamericana residente de Chicago le está pidiendo que intervenga para frenar la violencia. "Mujeres guapas afroamericanas, hermosas mujeres, están diciendo 'por favor, señor Trump, ven a Chicago, por favor'", declaró el mandatario.
A su vez, Trump se ha mostrado también dispuesto a ayudar con la seguridad en Nueva York, una ciudad que está al borde de elegir a al comunista musulmán Zohran Mamdani como su nuevo intendente, lo que indudablemente agravaría el problema de la inseguridad que se vive.










