Estados Unidos ha elevado sus aranceles sobre productos chinos a un 145%, según informaron varias fuentes, marcando la escalada comercial más agresiva hasta ahora en el segundo mandato del presidente Donald Trump frente al régimen de Xi Jinping.
Esta nueva cifra sigue a aumentos previos: del 104% al 125%, y ahora hasta el 145%, intensificando significativamente la presión sobre Beijing, que inició la guerra comercial a principio de año.
La Casa Blanca justifica esta medida como parte de una estrategia más amplia para corregir décadas de prácticas comerciales desleales por parte de China, país que ha incurrido repetidamente en dumping y altas alícuotas arancelarias para con los Estados Unidos.

En declaraciones publicadas en Truth Social, Trump defendió los aranceles diciendo: “La era en la que China disfrutaba de acceso al mercado estadounidense sin consecuencias ha terminado”. Además, la administración sostiene que estas políticas buscan repatriar la manufactura a Estados Unidos, proteger la seguridad nacional y forzar términos comerciales más justos.
La reacción de China no se hizo esperar. Beijing respondió con un arancel de represalia del 84% sobre las exportaciones estadounidenses, lo que elevó las tensiones entre ambas potencias y complica aún más las relaciones económicas bilaterales.
Las autoridades chinas criticaron duramente la postura estadounidense, acusando a Washington de utilizar los aranceles “como un arma”.
El impacto de estos aranceles podría ser contundentes contra el gigante asiático. La tasa del 145% prácticamente bloquea la entrada de muchos productos chinos al mercado estadounidense.











