En medio de un preocupante aumento de tensiones en el Medio Oriente, el gobierno de Estados Unidos ha ordenado la salida de personal no esencial y familiares de sus embajadas en varios países de la región, citando crecientes riesgos de seguridad.
Esta decisión se produce en el contexto de un estancamiento en las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán, y en un ambiente regional marcado por el prolongado conflicto entre Israel y Hamás.
El Departamento de Estado estadounidense anunció el miércoles la evacuación parcial de su embajada en Bagdad, una sede diplomática que ya opera con personal limitado debido a las amenazas constantes en Irak.
La medida busca proteger a los ciudadanos estadounidenses ante un posible deterioro de la situación en la región. Además de Irak, se ha autorizado la salida voluntaria de personal y familiares desde las embajadas en Bahréin y Kuwait.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, extendió esta medida a dependientes de militares estadounidenses estacionados en diversas bases de la región, según informó el Comando Central de Estados Unidos, que vigila de cerca la evolución del escenario geopolítico.













