El ataque con drones alcanzó una instalación de la principal empresa de comercio electrónico de Rusia, ubicada a unos 180 kilómetros al este de Moscú. Kiev sostiene que la compañía participa en el suministro de equipos para las fuerzas rusas.
Ucrania lanzó un nuevo ataque con drones contra un centro logístico de Wildberries, la mayor empresa de comercio electrónico de Rusia, ubicado en la región de Vladímir, a unos 180 kilómetros al este de Moscú. La ofensiva provocó un incendio de gran magnitud, obligó a evacuar al personal y dejó al menos tres personas heridas, según informaron las autoridades regionales y la propia compañía.
Wildberries, conocida como la "Amazon rusa", se ha convertido en uno de los principales objetivos de la campaña de ataques de largo alcance emprendida por Ucrania durante las últimas semanas. De acuerdo con la empresa, el centro alcanzado representa el decimoctavo almacén de su red logística afectado por bombardeos desde mediados de julio, una ofensiva que ha generado importantes pérdidas económicas y alteraciones en la distribución de mercaderías.
Soldados ucranianos con un dron militar
Tras el impacto de los drones, los equipos de emergencia trabajaron durante varias horas para controlar el incendio mientras las operaciones fueron redirigidas hacia otros centros logísticos. El gobernador de la región de Vladímir, Alexander Avdeiev, confirmó que varias personas resultaron heridas y señaló que las defensas antiaéreas actuaron para interceptar parte de los aparatos no tripulados lanzados durante la ofensiva.
Desde Kiev sostienen que Wildberries constituye un objetivo legítimo debido a que la empresa comercializaría productos y componentes utilizados por las fuerzas armadas rusas, incluidos equipos para drones y otros materiales vinculados al esfuerzo militar. Las autoridades ucranianas afirman que la campaña busca debilitar la capacidad logística y económica de Rusia, además de incrementar la presión sobre el Kremlin.
El presidente ucraniano Volodímir Zelensky
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso informó que durante la misma noche sus sistemas antiaéreos interceptaron y destruyeron 131 drones ucranianos sobre distintas regiones del país, Crimea y el mar Negro. Moscú denunció que los ataques tuvieron como objetivo infraestructura civil y volvió a acusar a Ucrania de intentar desestabilizar la vida económica del país mediante bombardeos contra instalaciones no militares.
Mientras continúan los combates en el frente oriental, ambos bandos intensifican sus operaciones de largo alcance. Rusia mantiene los bombardeos con misiles y drones sobre ciudades ucranianas, mientras Ucrania incrementa los ataques contra objetivos situados cada vez más lejos de la frontera.
La guerra entra así en una nueva etapa caracterizada por operaciones profundas sobre infraestructura estratégica, con consecuencias crecientes tanto para la economía como para la población civil de ambos países.