El líder del régimen chino, Xi Jinping, continúa consolidando su control absoluto sobre las Fuerzas Armadas. En la antesala de las denominadas “dos sesiones” en Beijing, la Asamblea Nacional Popular de China excluyó a nueve altos mandos militares de su lista de delegados, en una nueva señal de depuración interna dentro del aparato castrense.
La medida alcanza a cinco generales, un teniente general y tres generales de división vinculados a recientes investigaciones o desplazamientos dentro de la estructura del Ejército Popular de Liberación. Las autoridades no ofrecieron explicaciones detalladas, limitándose a señalar que estos cambios suelen responder a ajustes de estatus o procesos disciplinarios.
Figuras clave apartadas
Entre los oficiales removidos figuran Li Wei, comisario político de la Fuerza de Apoyo de Información, y Li Qiaoming, comandante de las fuerzas terrestres. También fueron excluidos el excomandante de la Marina Shen Jinlong, el excomisario político naval Qin Shengxiang y el excomisario político de la Fuerza Aérea Yu Zhongfu.
La lista incluye además al teniente general Wang Donghai y a los generales de división Bian Ruifeng, Ding Laifu y Yang Guang. Con estas bajas, el número de delegados militares en la Asamblea se redujo a 243.
Control político y disciplina interna
La purga se produce en un contexto de creciente escrutinio dentro de la cúpula militar. En las últimas semanas trascendieron investigaciones sobre otros altos mandos, entre ellos Zhang Youxia y Liu Zhenli, lo que refuerza la percepción de que Xi busca eliminar focos de poder autónomo y reforzar la lealtad absoluta al Partido Comunista.
Xi Jinping profundiza su purga militar y expulsa a nueve altos oficiales del Ejército
El movimiento ocurre justo antes del inicio de la sesión parlamentaria anual, que comenzará el 4 de marzo y en la que se definirán lineamientos clave en defensa, economía y política exterior, además de aprobarse el 15° plan quinquenal con horizonte hasta 2030.
Un Ejército bajo vigilancia permanente
Desde su llegada al poder, Xi impulsó amplias campañas anticorrupción que, además de su dimensión formal, consolidaron su autoridad sobre la estructura militar. La disolución de antiguas unidades estratégicas y la creación de nuevas fuerzas —como la de Apoyo de Información— forman parte de esa reconfiguración.
La exclusión de nueve altos oficiales en vísperas de una cita política central revela el nivel de control que el régimen ejerce sobre su aparato militar. En un escenario internacional marcado por tensiones en el Indo-Pacífico y presiones sobre Taiwán, Beijing busca proyectar fortaleza externa mientras ajusta cuentas puertas adentro.
La nueva depuración confirma que, bajo Xi Jinping, la disciplina interna y la centralización del poder continúan siendo pilares fundamentales del régimen chino.