La llamada Global Sumud Flotilla, que partió de Barcelona el 1 de septiembre con el declarado objetivo de romper el bloqueo marítimo de Gaza, asegura haber sido atacada en la madrugada del 9 de septiembre. Según los organizadores, uno de sus barcos, el Family, de 33 metros de eslora, fue alcanzado por un “dron” cuando navegaba frente a las costas de Túnez.
Sin embargo, el propio gobierno tunecino negó categóricamente esa versión. En las imágenes difundidas por los activistas se aprecia un objeto en llamas cayendo sobre la embarcación, pero analistas navales apuntan que se parece mucho más a una bengala marítima —que pudo haber sido lanzada por error desde la misma flota— que al impacto de un dron armado.
La flotilla, que ha denunciado supuestos avistamientos de drones desde que estaba frente a Menorca, parece vivir en un clima de paranoia alimentado por la búsqueda constante de titulares.

La presencia de figuras mediáticas como la extremista sueca Greta Thunberg ha dado mayor visibilidad al grupo, pero también ha levantado críticas por la manera en que una campaña en apariencia “humanitaria” se mezcla con agendas políticas y narrativas claramente hostiles hacia Israel.








