Los organizadores han atribuido parte de los problemas a una supuesta “tormenta electromagnética” que habría causado la pérdida de comunicaciones y el regreso de varias embarcaciones, aunque expertos navales subrayan que fenómenos de ese tipo no afectan a radios VHF ni a los equipos de comunicación marítima estándar.
La flotilla asegura que pretende llevar “ayuda humanitaria” a Gaza. Sin embargo, Israel y diversas organizaciones internacionales han señalado que la vía adecuada para el ingreso de suministros es a través de los canales oficiales coordinados por el Estado judío y supervisados por la ONU.
Desde Jerusalén se considera que iniciativas como la flotilla tienen un carácter estrictamente político y propagandístico, destinadas a desacreditar a Israel en la arena internacional más que a brindar asistencia real a la población de Gaza.
El viaje, que se anuncia como el primero de varios intentos de formar una “armada” de hasta 70 barcos provenientes de distintos puertos europeos y del norte de África, ya ha mostrado un alto índice de desgaste en sus primeras etapas.
Queda aún por delante un recorrido de más de 1.900 millas hasta las costas de Israel, con pronósticos meteorológicos variables y crecientes dudas sobre la capacidad técnica y logística de la flotilla para completar la travesía.