Dicen que es para presionar diplomáticamente a Israel, pero es una clara medida que respalda la postura de Hamas
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La Comisión Europea presentó formalmente una propuesta para suspender ciertas disposiciones comerciales preferenciales que benefician a Israel, en respuesta a la prolongada ofensiva en Gaza y al deterioro de la situación humanitaria.
La medida afectaría un volumen importante de exportaciones israelíes y, de aplicarse, implicaría la reinstauración de aranceles sobre bienes que hoy entran con condiciones preferenciales.
Kaja Kallas, alta representante de la UE para la Política Exterior, irónicamente, dijo que el objetivo no es “castigar a Israel” sino crear presión diplomática para mejorar la asistencia humanitaria en Gaza, detener la violencia y facilitar la liberación de los rehenes. Pero todos sabemos cuál es la verdad.
Chancellor Gideon Sa'ar
Además de la suspensión parcial de ventajas comerciales, la Comisión propone sanciones dirigidas contra figuras políticas israelíes —en concreto los ministros Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich—, así como restricciones contra colonos violentos y varios líderes de Hamás.
Estas sanciones incluirían prohibiciones de viaje y congelación de activos, pero para su adopción formal requieren el respaldo unánime o mayorías cualificadas según el tipo de medida.
No obstante, la propuesta llega en un momento de división entre los Veintisiete: varios Estados miembros —incluyendo actores clave— aún no dan su apoyo y existen reticencias sobre el alcance y la eficacia de medidas económicas que podrían tener consecuencias recíprocas.
La Comisión, sin embargo, ya anunció la congelación inmediata de parte de la cooperación bilateral y de determinados desembolsos en el marco de su propuesta.
Desde Jerusalén la reacción fue de dura condena. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, calificó las medidas como “moral y políticamente distorsionadas” y advirtió que acciones contra Israel perjudicarían también los intereses europeos.
Sa’ar afirmó en redes que Israel seguirá defendiéndose “con la ayuda de sus amigos en Europa” y advirtió que cualquier paso punitivo será respondido en su momento.
Para Israel, la medida supone un nuevo frente diplomático que se suma a la presión internacional existente, mientras que para la UE plantea un dilema: equilibrar la condena internacional por las posibles violaciones del derecho internacional humanitario con la voluntad de mantener canales de cooperación y diálogo.
La decisión final depende ahora de las deliberaciones entre Estados miembros, donde factores geopolíticos, comerciales y de seguridad regional seguirán marcando la discusión.