Las fuerzas de seguridad israelíes llevaron a cabo una serie de operaciones encubiertas en Judea y Samaria que culminaron con la detención de tres sospechosos acusados de planificar atentados terroristas inminentes contra civiles israelíes.
La operación fue realizada en conjunto por la Policía de Fronteras, el Shin Bet y otras fuerzas de seguridad, basándose en información de inteligencia precisa.
Según informó la Policía israelí, los operativos tuvieron lugar en distintos puntos de la región con el objetivo de desmantelar infraestructura terrorista y evitar nuevos ataques.










