En una nueva y polémica declaración, el ex presentador de Fox News, Tucker Carlson, aseguró que el pedófilo condenado Jeffrey Epstein era en realidad un agente del Mossad, el servicio de inteligencia israelí. La afirmación, sin ninguna evidencia verificable, se alinea con la creciente retórica antisemita que Carlson ha adoptado desde que abandonó la cadena conservadora.
La declaración forma parte de una narrativa que busca fomentar el odio hacia Israel, disfrazada de crítica política. Aunque Carlson intentó blindarse ante las acusaciones de antisemitismo afirmando que “cada persona en Washington D.C. piensa eso” y que “no conoce a nadie que odie a Israel”, sus palabras y comportamientos recientes parecen indicar lo contrario.
Fuentes cercanas a sus nuevos emprendimientos mediáticos señalan que Carlson está siendo financiado por regímenes hostiles a Occidente, en particular Qatar e Irán.
Este último vínculo quedó en evidencia cuando, en su nuevo programa de entrevistas, mantuvo una sorprendentemente cordial conversación con el presidente iraní Masoud Pezeshkian. La entrevista, que evitó cualquier cuestionamiento serio sobre las violaciones sistemáticas de derechos humanos, el apoyo iraní al terrorismo y los ataques contra civiles, fue interpretada por muchos como una legitimación encubierta del régimen teocrático.








