El pasquín woke inventó que en las cárceles israelíes a los palestinos los violan los perros, cuando en realidad viven mejor allí que en sus hogares
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El gobierno de Israel iniciará acciones legales contra The New York Times tras la publicación de una columna del periodista Nicholas Kristof en la que se incluyeron acusaciones de presuntos abusos sexuales graves contra palestinos en cárceles israelíes. Desde la Oficina del Primer Ministro calificaron las afirmaciones como “una de las mentiras más horrendas y distorsionadas jamás publicadas contra el Estado de Israel”.
Según el comunicado oficial, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el canciller Gideon Sa’ar instruyeron a funcionarios del gobierno a comenzar los preparativos para una demanda por difamación contra el influyente periódico estadounidense.
El caso se produce en medio de crecientes tensiones entre Israel y parte de la prensa internacional por la cobertura de la guerra en Gaza. Netanyahu ha acusado en reiteradas ocasiones a medios extranjeros de reproducir información no verificada proveniente de Hamas y de presentar acusaciones graves contra Israel sin pruebas concluyentes. Ya en agosto pasado, el mandatario había denunciado que “las mentiras de Hamas” eran amplificadas en medios internacionales.
La sede del New York Times
Fuentes oficiales señalaron que la futura demanda buscará determinar si las afirmaciones publicadas por Kristof exceden los límites de la opinión periodística o la crítica política y constituyen difamación legalmente accionable. Por el momento, no se informó en qué país se presentará la demanda ni qué tipo de compensación económica podría reclamar Israel. Tampoco está claro si los demandantes serán organismos estatales o funcionarios individuales.
En Jerusalén consideran que el artículo forma parte de una tendencia más amplia de acusaciones que, según el gobierno israelí, dañan deliberadamente la imagen internacional del país durante un período de guerra y alta sensibilidad diplomática. Funcionarios israelíes sostienen que las denuncias de este tipo deben estar respaldadas por investigaciones sólidas y verificables antes de ser difundidas por medios de alcance global.
La disputa podría abrir un nuevo frente en el debate sobre los límites entre libertad de prensa, cobertura de conflictos armados y responsabilidad periodística en tiempos de guerra.