El presidente de EEUU dio un nuevo ultimatum al régimen extremista islámico
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La crisis en torno al estrecho de Ormuz se intensificó este domingo tras nuevas y contundentes advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó con atacar infraestructura clave en Irán si Teherán no reabre la estratégica vía marítima en los próximos días.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump fijó un ultimátum claro: “El martes será el día de las plantas eléctricas y el día de los puentes, todo en uno, en Irán. No habrá nada igual. ¡Abran el maldito estrecho, locos, o van a vivir en el infierno —¡ya verán!—. Alabado sea Alá!”. El mandatario dejó así en claro que, de no haber avances, Washington podría lanzar ataques directos contra infraestructura energética y de transporte iraní.
La advertencia se produce tras reiteradas amenazas en los últimos días. El sábado, Trump ya había anticipado que desataría “el infierno” sobre Irán si no se alcanzaba un alto el fuego o si no se reabría el estrecho dentro del plazo establecido, el cual había sido extendido en dos ocasiones anteriores en medio de intentos diplomáticos que, según diversas fuentes, no han logrado avances concretos.
Estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz, de unos 33 kilómetros en su punto más angosto, es uno de los pasos marítimos más importantes del mundo: por allí transita aproximadamente una quinta parte del petróleo global. Desde fines de febrero, Irán ha restringido el paso mediante ataques a embarcaciones, en respuesta a una ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel dirigida a debilitar sus capacidades nucleares y balísticas.
En una entrevista telefónica con Fox News, Trump volvió a elevar el tono al advertir: “Si no hacen un acuerdo, y rápido, estoy considerando volarlo todo y tomar el control del petróleo”. Aun así, el mandatario sostuvo que todavía cree posible alcanzar un entendimiento en el corto plazo.
En paralelo, Irán ha advertido que cualquier ataque contra su infraestructura energética será respondido con golpes “devastadores” contra instalaciones en países del Golfo, lo que incrementa el riesgo de una escalada regional.
Mientras tanto, Omán confirmó la realización de conversaciones con Irán para explorar opciones que permitan garantizar la libre navegación en el estrecho. Sin embargo, hasta el momento no se han reportado avances significativos.
La situación sigue siendo altamente volátil. Con el tránsito marítimo afectado, ataques cruzados en curso y negociaciones estancadas, las próximas horas serán decisivas para determinar si la crisis deriva en una confrontación directa de mayor escala o si aún queda margen para una salida diplomática.