El Pentágono estudia atacar con más fuerza al régimen extremista islámico
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Mientras la tensión con Irán continúa escalando, nuevas revelaciones sobre la planificación militar de Estados Unidos sugieren que Washington está evaluando opciones más contundentes, aunque todavía limitadas, para frenar las capacidades estratégicas de Teherán.
Según distintas fuentes, el Pentágono estaría preparando un posible operativo terrestre contra objetivos iraníes que podría extenderse durante varias semanas, en caso de que el presidente Donald Trump decida avanzar en esa dirección.
No se trataría de una invasión a gran escala, sino de misiones quirúrgicas: operaciones especiales y despliegues de infantería con objetivos específicos, diseñados para neutralizar puntos clave de la infraestructura militar iraní.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt buscó bajar el tono de urgencia, aclarando que la preparación militar no implica una decisión tomada. “Es el trabajo del Pentágono ofrecer al comandante en jefe el máximo abanico de opciones”, afirmó, subrayando que la decisión final aún no ha sido adoptada.
La sede del Pentágono
Sin embargo, los movimientos sobre el terreno indican una aceleración en la preparación. Un contingente expedicionario compuesto por unos 2.500 marines y un número similar de marineros arribó recientemente a Medio Oriente a bordo del USS Tripoli, reforzando la presencia militar estadounidense en una región ya altamente volátil.
Uno de los posibles objetivos que se barajan es la isla de Kharg, el principal nodo petrolero de Irán. Aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo del país pasan por este enclave estratégico antes de ser enviadas al exterior.
La importancia de este punto no es menor: afectar Kharg implicaría golpear directamente la columna vertebral económica del régimen iraní. No obstante, la complejidad de una operación de este tipo es significativa. La isla ya fue blanco de ataques el 13 de marzo, aunque en aquella ocasión —según declaraciones de Trump— se optó por evitar daños a la infraestructura petrolera.
Expertos militares advierten que un desembarco en Kharg conllevaría riesgos elevados. Michael Eisenstadt, director del Programa de Estudios Militares y de Seguridad del Washington Institute for Near East Policy, señaló que una operación en un espacio tan reducido expondría a las fuerzas estadounidenses a ataques masivos con drones y artillería iraní.
En este contexto, algunos analistas consideran que existen alternativas más inteligentes y menos riesgosas. Entre ellas, destacan ataques contra instalaciones costeras cercanas al estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio energético global. De hecho, el US Central Command ya llevó a cabo una operación el 18 de marzo en esa zona, utilizando bombas de alta penetración para destruir sitios de misiles iraníes.
Desde una perspectiva estratégica, este enfoque apunta a limitar la capacidad de Irán de amenazar la navegación internacional y desestabilizar el mercado energético, sin necesidad de comprometer fuerzas en una operación terrestre de alto riesgo.
En suma, mientras Washington evalúa sus próximos pasos, el mensaje parece claro: frente a la creciente agresividad iraní, Estados Unidos —en coordinación con sus aliados— busca mantener la iniciativa, combinando presión militar precisa con cautela operativa. La región, entretanto, permanece en un delicado equilibrio, donde cada movimiento puede redefinir el curso del conflicto.