El jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), almirante Brad Cooper, aseguró que Irán ha intensificado sus ataques contra objetivos civiles en Medio Oriente como señal de “desesperación”, en un contexto de creciente presión militar y deterioro de sus capacidades operativas.
Según sus declaraciones, en las últimas semanas el régimen iraní ha llevado a cabo más de 300 ataques deliberados contra infraestructura civil, una tendencia que refuerza las preocupaciones internacionales sobre su conducta en el conflicto regional.
De acuerdo con Cooper, este cambio en el patrón de ataque coincide con un debilitamiento significativo de las capacidades militares iraníes desde el inicio de las operaciones “Roaring Lion” y “Epic Fury” a finales de febrero.

Estas ofensivas —lideradas por Estados Unidos y sus aliados, con Israel como actor clave en el frente regional— han apuntado a reducir la capacidad de proyección de fuerza de Teherán, tanto en tierra como en el ámbito marítimo.
El impacto de estas operaciones se refleja en la disminución del volumen de ataques iraníes. Mientras que al comienzo del conflicto se registraban oleadas de decenas de drones y misiles dirigidos contra Israel y otros países de la región, actualmente los lanzamientos se han reducido a incidentes aislados, con uno o dos proyectiles por vez. Este cambio sugiere una combinación de limitaciones logísticas y presión militar sostenida.








