Lo afirmó el embajador en Jerusalén, Mike Huckabee, quien además cuestionó duramente a la ONU
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El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, aseguró que Washington respetará cualquier decisión que tome Jerusalén respecto a la aplicación de soberanía en partes de Judea y Samaria, y que no impondrá condiciones desde el exterior.
Durante la Conferencia Diplomática organizada en el Friends of Zion Museum de Jerusalén, Huckabee enfatizó: “Respetamos a Israel como nación soberana. No vamos a decirle a Israel lo que puede o no puede hacer, del mismo modo que no esperaríamos que Israel nos lo dijera a nosotros”.
Según el diplomático, incluso en los casos donde haya diferencias de criterio, eso no altera la base de la relación bilateral. “A veces pueden no estar de acuerdo con Estados Unidos. Es su derecho. Son una nación soberana y tienen todo el fundamento para decir: no coincidimos. Respetamos a nuestro socio”, añadió.
The US ambassador to Israel, Mike Huckabee
Huckabee destacó que la relación entre Israel y Estados Unidos trasciende los marcos habituales de amistad o alianza. “Tenemos amigos y tenemos aliados, pero yo diría que solo tenemos un verdadero socio”, afirmó, refiriéndose a los altos niveles de cooperación en inteligencia, tecnología militar y comunicación estratégica que ambos países mantienen.
En este sentido, reafirmó que Washington seguirá rechazando iniciativas internacionales que busquen imponer el reconocimiento unilateral de un Estado palestino en Naciones Unidas.
“Instamos con firmeza a los países a no ir por ese camino. Viola los Acuerdos de Oslo, es un truco en la ONU y no va a crear un Estado palestino”, señaló.
El embajador también cuestionó el uso del término “Cisjordania” o “West Bank”, al considerarlo impreciso y no conforme a la historia.
“Es un término moderno y nebuloso. Es mucho más exacto hablar de Judea y Samaria, un nombre con tres mil años de historia. El 80% de la Biblia trata sobre Judea y Samaria”, subrayó, reivindicando el vínculo histórico y religioso del pueblo judío con la región.
Huckabee aprovechó sus declaraciones para recordar el respaldo firme de Estados Unidos al estatus de Jerusalén como capital de Israel. “Recientes acontecimientos confirman esta realidad. Dedicamos la Ciudad de David como sitio de patrimonio estadounidense, no solo israelí. Consideramos a Jerusalén como la capital indiscutida e indivisible del Estado judío”, afirmó.
El embajador recordó además la línea de continuidad con el primer mandato de Donald Trump, cuando Washington reconoció oficialmente a Jerusalén como capital de Israel y trasladó allí su embajada.
Las palabras de Huckabee envían un mensaje nítido: la relación entre Washington y Jerusalén se basa en la confianza y el reconocimiento de la soberanía israelí.
Frente a presiones internacionales para imponer soluciones unilaterales, Estados Unidos vuelve a dejar claro que Israel tiene el derecho histórico, legal y político de decidir sobre su propio futuro en Judea, Samaria y en su capital eterna, Jerusalén.