El primer ministro británico Sir Keir Starmer anunció que el Reino Unido reconocerá unilateralmente a un Estado palestino en septiembre, a menos que Israel tome “medidas sustantivas para poner fin a la espantosa situación en Gaza”.
En una decisión que evidencia hasta qué punto la política británica ha comenzado a inclinarse ante la presión islámica interna y externa.
Este ultimátum —que llegará justo antes de la Asamblea General de la ONU— supone un giro en la histórica alianza entre Londres y Jerusalén, y representa un regalo político para Hamás, el mismo grupo terrorista al que Starmer afirma condenar.
Mientras declara su “apoyo incondicional” a los esfuerzos de Estados Unidos, Qatar y Egipto por lograr un alto el fuego, Starmer añade una amenaza apenas velada: si Israel no cede —es decir, si no renuncia a su defensa legítima, no descarta públicamente la anexión en Judea y Samaria, y no acepta una retirada militar de Gaza—, entonces el Reino Unido avanzará con el reconocimiento de Palestina.










