Tras haber frenado inicialmente el contrato por preocupaciones sobre precios justos y la preservación de las reservas, Cohen sostuvo que el gas natural es un activo estratégico y que el marco aprobado garantiza inversión y estabilidad regulatoria a largo plazo.
La dimensión geopolítica también es clave. Estados Unidos jugó un rol activo para destrabar el entendimiento, con la intención de fortalecer los lazos entre Israel y Egipto a través de intereses económicos compartidos.
En un contexto de relaciones tensas tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la guerra en Gaza, Washington ve en la cooperación energética una palanca para impulsar mayor estabilidad regional.
Israel y Egipto se han consolidado en los últimos años como exportadores de gas tras importantes descubrimientos offshore.
El yacimiento Leviatán, uno de los mayores en aguas profundas a nivel mundial, abastece al mercado israelí desde 2019 y exporta a Egipto desde 2020. A septiembre de 2025, ya había suministrado 23.500 millones de metros cúbicos al mercado egipcio.
Pese a advertencias sobre la necesidad de equilibrar exportaciones y consumo interno, el gobierno sostiene que el acuerdo combina crecimiento económico, seguridad energética y diplomacia estratégica, reforzando el lugar de Israel como proveedor confiable y motor de estabilidad en la región.