Hamas engañó y devolvió restos de un secuestrado cuyo cuerpo ya había sido recuperado
Ofir Tzarfati, asesinado por Hamas
porRedacción
Política
Sectores del gobierno israelí piden reanudar la guerra ante las sucesivas mentiras de los terroristas
El Foro de Familiares de Secuestrados exigió una reunión urgente con el primer ministro Benjamin Netanyahu para forzar un plan que asegure que los restos de los 13 rehenes todavía retenidos en Gaza sean devueltos para su entierro digno.
Esto se da después de que un ataúd entregado por Hamas a Israel contuviera restos parciales de Ofir Tzarfati, un rehén cuyo cuerpo había sido recuperado por el ejército israelí a comienzos de diciembre de 2023.
Las familias denuncian lo que califican de “manipulación cínica” de Hamas y reclaman que mediadores y organismos internacionales actúen con mayor firmeza.
Para las familias y buena parte de la opinión pública israelí, ese acto no es un error técnico sino una violación deliberada del acuerdo de alto el fuego y del compromiso de transferir honrosamente los restos.
Red Cross vans transporting the remains to the forensic institute in Israel
La respuesta política fue rápida. Ministros de gabinete pidieron a Netanyahu convocar con urgencia al Gabinete de Seguridad para estudiar contramedidas —que pueden ir desde sanciones operativas, como impedir el acceso de Hamas a la franja de seguridad acordada, hasta la suspensión de etapas pactadas del acuerdo de alto el fuego— y para decidir cómo garantizar la prioridad nacional: traer a casa a los muertos y vivos.
Voces del Gobierno reclamaron medidas contundentes. El ministro de Finanzas Bezalel Smotrich exigió que no se permita la reconstrucción de Gaza mientras exista la estructura de Hamas, y pidió un paquete de respuestas “firme y decidido” que deje claro que Israel no tolerará burlas hacia las familias.
El ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir fue aún más directo: su diagnóstico es que la persistencia de Hamas demuestra que la organización todavía existe como amenaza y debe ser derrotada por completo. Estas posturas marcan la presión política interna sobre el Ejecutivo para que actúe con dureza.
En la calle, la indignación es palpable. Desde protestas multitudinarias en Tel Aviv hasta concentraciones frente a cuarteles militares, las familias y sus simpatizantes exigen una sola prioridad: traer a los suyos de vuelta y enterrar a los muertos con dignidad.
El clima social es de dolor y frustración, y eso alimenta la exigencia pública de una respuesta que no deje espacio a la sensación de impunidad de Hamas.