Israel elevó significativamente el nivel de su campaña militar contra Hezbollah luego de una nueva oleada de ataques con cohetes y drones contra comunidades del norte del país. El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz ordenaron al Ejército reanudar los ataques de gran intensidad contra Dahiyeh, el principal bastión de Hezbollah en Beirut, marcando una nueva fase en la escalada del conflicto.
La decisión llegó después de que Hezbollah lanzara más de 50 cohetes y numerosos drones contra localidades de la Galilea durante el fin de semana. Ciudades y poblados como Kiryat Shmona, Nahariya, Safed, Acre y Beit Hillel estuvieron bajo fuego constante o debieron activar repetidamente las alarmas antiaéreas. Aunque la mayoría de los civiles logró refugiarse a tiempo, se registraron incendios de gran magnitud y varios heridos.
“No permitiremos una situación en la que los civiles israelíes sean atacados mientras los líderes de Hezbollah disfrutan de inmunidad en Beirut”, afirmó Netanyahu al justificar la ampliación de las operaciones.

En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel continúan avanzando sobre el terreno en el sur del Líbano. El Ejército anunció la toma de posiciones estratégicas en la cresta de Beaufort y en la zona de Wadi al-Saluki, más allá del río Litani. Además, confirmó operaciones en las cercanías de Nabatiya, uno de los principales centros de actividad de Hezbollah y el punto más profundo alcanzado hasta ahora por las fuerzas israelíes, a unos 20 kilómetros de la frontera.








