Israel elevó significativamente el nivel de su campaña militar contra Hezbollah luego de una nueva oleada de ataques con cohetes y drones contra comunidades del norte del país. El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz ordenaron al Ejército reanudar los ataques de gran intensidad contra Dahiyeh, el principal bastión de Hezbollah en Beirut, marcando una nueva fase en la escalada del conflicto.
La decisión llegó después de que Hezbollah lanzara más de 50 cohetes y numerosos drones contra localidades de la Galilea durante el fin de semana. Ciudades y poblados como Kiryat Shmona, Nahariya, Safed, Acre y Beit Hillel estuvieron bajo fuego constante o debieron activar repetidamente las alarmas antiaéreas. Aunque la mayoría de los civiles logró refugiarse a tiempo, se registraron incendios de gran magnitud y varios heridos.
“No permitiremos una situación en la que los civiles israelíes sean atacados mientras los líderes de Hezbollah disfrutan de inmunidad en Beirut”, afirmó Netanyahu al justificar la ampliación de las operaciones.
Soldados israelíes en el Líbano
En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel continúan avanzando sobre el terreno en el sur del Líbano. El Ejército anunció la toma de posiciones estratégicas en la cresta de Beaufort y en la zona de Wadi al-Saluki, más allá del río Litani. Además, confirmó operaciones en las cercanías de Nabatiya, uno de los principales centros de actividad de Hezbollah y el punto más profundo alcanzado hasta ahora por las fuerzas israelíes, a unos 20 kilómetros de la frontera.
La escalada se produce tras semanas de deterioro progresivo del alto el fuego alcanzado el 17 de abril. Según Israel, Hezbollah continuó utilizando drones explosivos contra tropas israelíes, causando un creciente número de bajas militares. Como respuesta, las FDI expandieron sus operaciones terrestres y aéreas para debilitar la infraestructura del grupo terrorista y aumentar la presión para su desarme.
Netanyahu destacó que las fuerzas israelíes han eliminado a unos 8.000 combatientes de Hezbollah desde el inicio de la guerra, incluidos 700 durante el último mes. También presentó la captura de Beaufort como un “cambio dramático” en la estrategia israelí.
“Tomamos la iniciativa y actuamos en todos los frentes para proteger a nuestras comunidades”, declaró el primer ministro, sugiriendo que Israel podría mantener posiciones de seguridad dentro del territorio libanés mientras persista la amenaza de Hezbollah.
La renovada ofensiva refleja la determinación israelí de impedir que el grupo respaldado por Irán continúe atacando a la población civil del norte del país y de restaurar la seguridad en la frontera.