Una familia israelí que intentó reservar una habitación en un hotel de Baviera recibió una respuesta que provocó conmoción en Alemania y en las comunidades judías de Europa: “Lo sentimos, no se permiten judíos en nuestro hotel”.
El mensaje fue enviado el 2 de junio a través de la plataforma Booking.com por el Hotel Zum Hirschen, un establecimiento familiar con más de 120 años de historia ubicado en la localidad de Lam, cerca de la frontera con la República Checa. Tras la denuncia presentada por la familia, el hotel fue retirado de la plataforma y las autoridades alemanas abrieron una investigación para determinar las circunstancias del incidente.
El establecimiento pidió disculpas poco después y aseguró que el mensaje fue producto de una equivocación. Según explicó, en los últimos meses había sufrido intentos de fraude y phishing a través de Booking.com y asumió erróneamente que la solicitud proveniente de Israel formaba parte de una de esas estafas. El hotel afirmó haber contactado directamente a la familia para disculparse y reconoció que lo ocurrido fue “inaceptable”.
Banderas de Israel y de Alemania
Sin embargo, las explicaciones no evitaron una fuerte reacción pública. Talya Lador, cónsul general de Israel para el sur de Alemania, expresó su indignación preguntando: “¿Hemos vuelto a los años treinta?”. Según la diplomática, el antisemitismo “no es un problema judío ni israelí, sino una amenaza para la democracia alemana”.
Líderes de la comunidad judía alemana también condenaron el episodio. Charlotte Knobloch, presidenta de la Comunidad Judía de Múnich y Alta Baviera, señaló que resulta casi irrelevante si el mensaje fue producto del odio o de la imprudencia, ya que refleja una realidad que muchos judíos enfrentan actualmente. Por su parte, Josef Schuster, presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, afirmó que la frase “No se permiten judíos” no puede justificarse bajo ninguna circunstancia.
El Congreso Judío Europeo calificó el caso como profundamente perturbador y advirtió que evoca algunos de los capítulos más oscuros de la historia europea. La organización destacó además que el incidente ocurre en un contexto de creciente antisemitismo en Alemania. Durante 2024 se registraron más de 6.200 delitos e incidentes antisemitas en el país, incluidos 173 hechos violentos.
Aunque el hotel insiste en que rechaza toda forma de discriminación y asegura que las acusaciones no reflejan su política real, el episodio ha vuelto a poner en evidencia una preocupación creciente entre los judíos europeos: que expresiones que parecían desterradas tras la Segunda Guerra Mundial continúan apareciendo, de forma alarmante, en la vida cotidiana.