El secuestro y asesinato de Goldin ocurrió pocas horas después de que Estados Unidos y la ONU anunciaran un alto el fuego entre Israel y Hamas.
Mientras la unidad de Goldin trabajaba para desmantelar túneles terroristas en Rafah, un grupo de combatientes de Hamas emergió de uno de ellos, mató a dos soldados y se llevó a Goldin. Pocos días después, las Fuerzas de Defensa de Israel determinaron que había sido asesinado antes de ser capturado.
Aunque en 2014 se celebró un funeral simbólico con restos parciales, el país nunca dejó de exigir el retorno del cuerpo. La confirmación de su recuperación representa, además, un mensaje de firmeza frente al terrorismo y de apoyo inquebrantable a las familias de los caídos y secuestrados.
En paralelo, altos funcionarios israelíes anticiparon que la presión internacional, especialmente de Estados Unidos, podría intentar moderar la postura israelí respecto a los terroristas que aún se esconden en los túneles de Rafah. Sin embargo, el gobierno reafirmó su compromiso de garantizar que Hamas no vuelva a usar esos túneles para atacar a civiles israelíes.
La devolución de Hadar Goldin no sólo cierra un capítulo de dolor; también reafirma la determinación de Israel de traer a casa a todos sus soldados y de seguir luchando por la seguridad y la dignidad del país frente al terrorismo.