La creciente ola de presiones y boicots contra artistas judíos e israelíes en Europa ha alcanzado dos de los eventos culturales más importantes del continente.
El festival de música electrónica Tomorrowland, en Bélgica, canceló la actuación del reconocido DJ israelí Skazi —cuyo nombre real es Asher Swissa— alegando “consideraciones de seguridad” tras campañas de activistas antiisraelíes.
Paralelamente, en Escocia, varios espectáculos de comediantes judíos fueron eliminados de la programación del prestigioso Edinburgh Fringe Festival.










