La creciente ola de presiones y boicots contra artistas judíos e israelíes en Europa ha alcanzado dos de los eventos culturales más importantes del continente.
El festival de música electrónica Tomorrowland, en Bélgica, canceló la actuación del reconocido DJ israelí Skazi —cuyo nombre real es Asher Swissa— alegando “consideraciones de seguridad” tras campañas de activistas antiisraelíes.
Paralelamente, en Escocia, varios espectáculos de comediantes judíos fueron eliminados de la programación del prestigioso Edinburgh Fringe Festival.
Swissa, que debía presentarse por decimocuarta vez en Tomorrowland, denunció que la decisión fue producto de una intensa presión ejercida “tras bambalinas” por grupos pro-palestinos.
“Hicieron ruido y publicaron artículos en varios medios, y tristemente funcionó”, dijo al diario Israel Hayom. En su cuenta de Instagram lamentó la cancelación: “Por consideraciones de seguridad y nuestro profundo compromiso con esparcir solo amor y música, mi show de hoy ha sido cancelado”.








