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Latinoamérica

La relación de la izquierda con la religión: mientras sus militantes queman iglesias, sus líderes se muestran como católicos

Mientras el mundo ve como en Chile los manifestantes de izquierda queman iglesias y atacan a los católicos, la gran mayoría de los partidos socialistas mantienen un estrecho vínculo con la Iglesia católica y apelan directamente al voto religioso en los procesos electorales

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Este 18 de octubre, a un año del inicio de las feroces protestas contra el sistema capitalista chileno, grupos de extrema izquierda realizaron nuevas protestas en Plaza Italia en apoyo a la aprobación del cambio de Constitución, cuya votación se llevará a cabo este 25 de octubre. 

Como es usual, los manifestantes realizaron acciones de destrucción y vandalismo, y saquearon establecimientos, pero lo que más trascendió fue que quemaron dos iglesias católicas. La San Francisco de Borja, que es usada por los Carabineros para ceremonias institucionales, y la Iglesia de la Asunción, una de las más antiguas del país.

Pero no es la primera vez que esto pasa en Chile: el año pasado, durante las manifestaciones del “estallido social”, también saquearon y vandalizaron de distintas formas iglesias tanto católicas como protestantes. Entre ellas: la Iglesia Presbiteriana de Valparaíso, la Iglesia Bendecidos para Bendecir, la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, la Iglesia Ministerio Internacional para la Familia, la Iglesia Asambleas de Dios.

Las protestas son promovidas casi en su totalidad por violentos grupos de izquierdas que no ven el proceso democrático como suficiente para la “transformación” de Chile que tienen en mente. Su visión es la de un país sin religión, reivindicando a los pueblos indígenas, gobernados por líderes de un partido único y de corte socialista.

En años anteriores y en este también, terroristas mapuches han estado involucrados en manifestaciones y usurpaciones en la región de La Araucanía. Pese a que algunos de estos personajes niegan estar involucrados en la quema masiva de iglesias en la zona, otros se adjudican con “orgullo” estos atentados.

La izquierda mantiene dos caras: por un lado, tiene una postura hostil, quemando iglesias e incitando a la violencia en contra de los religiosos, y por otro lado, intenta manipular ciertos conceptos de la religión para atraer a los cristianos y no perder sus votos en los procesos electorales.

Presidente argentino Alberto Fernández trabajando codo a codo con los curas villeros en las elecciones de 2019, mientras hacía campaña por el aborto y la separación de la Iglesia y el Estado.

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En Latinoamérica se da muchas veces una realidad contradictoria: los partidos de izquierda, que pretenden representar a las clases bajas, a menudo adoptan posturas de rechazo y oposición hacia la religión, pese a que sus miembros son, en muchas ocasiones, personas muy religiosas.

Esto suele caracterizar a la izquierda socialista y a otras ideologías con tendencias totalitarias en la región, como por ejemplo lo fue el peronismo a fines de su segundo mandato.

Perón tuvo un fuerte enfrentamiento con la Iglesia católica entre 1954 y 1955, lo cual llevó a la escisión y formación del Partido Demócrata Cristiano. Según denunciaba la Iglesia, Perón había prohibido la realización de procesiones religiosas y concentraciones católicas en lugares públicos, había autorizado a los propagandistas de cultos disidentes, intentando llevar a los católicos a la apostasía de su verdadera fe, había concedido a radiodifusoras hacer propaganda disidente, había negado autorización a las audiciones católicas y había removido de sus puestos a funcionarios públicos por motivos religiosos.

Pero nada de esto evitó que, luego del golpe y remoción del Presidente Perón, sus fieles seguidores se mantengan como personas apegadas a la fe católica. Esto quedó especialmente demostrado durante la etapa de subversión cuando tanto los reconocidos referentes peronistas, como los militantes de la juventud peronista y los guerrilleros de Montoneros, profesaban abiertamente la religión católica.

Al día de hoy, mientras los militantes muchas veces demuestran actos de violencia contra las instituciones religiosas o los curas, en el interior de Argentina los líderes peronistas y sus simpatizantes tienen un gran apego al catolicismo.

Iglesias quemadas por orden de Perón: la imagen después del fuego de la Iglesia de San Ignacio.

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Es cierto que a menudo la religión no ocupa hoy en día un lugar importante en los partidos de centro-izquierda y centro-derecha.

Casi todos dicen ser católicos, como la ex presidente Michelle Bachelet, que luego se confesó agnóstica, o el actual presidente Alberto Fernández, que dice que es un “católico renacido pero no practicante“, pero rara vez expresaron su apoyo a la Iglesia. A su vez, no descartan la oportunidad para tratar de congraciarse con el Papa y apelar al voto religioso.

Sin embargo, es curioso también que en muchos países de Latinoamérica hay partidos de extrema izquierda que componen coaliciones con importantísima llegada al poder, que mientras mantienen también un discurso de izquierda estatista, se muestran como referentes católicos: este es el caso de varios de los partidos que conforman Nueva Mayoría en Chile o del Frente Amplio en Uruguay.

Bachelet recibió al Papa Francisco en 2018, le habló de los mapuches, y le agradeció a la Iglesia católica por haberlos “ayudado a recuperar la libertad”.


Alberto Fernández confesó recientemente: “Escribí cosas muy severas contra la Iglesia y fui duro con el Papa cuando era Bergoglio”.

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Por otra parte, está el ejemplo del líder del Movimiento al Socialismo, Evo Morales, que tuvo una trayectoria marcada por severos roces con la religión católica. 

En 2009, el entonces Presidente convirtió a Bolivia en un Estado aconfesional mediante la reforma constitucional, y diez años después promulgó una ley de regulación estatal para las religiones en la que prohibía el proselitismo, lo que afectó particularmente a los evangélicos que salían a predicar. 

Otro ejemplo de la hostilidad de Morales hacia las organizaciones religiosas fue la aprobación de la Ley de Libertad Religiosa, que a pesar de su nombre restringió la libertad de culto en el país y provocó que las iglesias en el país tuvieran que pagar elevados impuestos al Estado. 

Además, los sindicatos de productores de coca de Cochabamba, aliados de Evo, acusaron en numerosas ocasiones a la Iglesia católica de “machista“, “derechista“, “reaccionaria” y “antidemocrática“, ante las declaraciones de arzobispo de ese sector respecto a la venta ilegal de drogas por parte de menores de edad.

“Será sancionado con prisión de siete (7) a doce (12) años y reparación económica la persona que por sí o por terceros, capte, transporte, traslade, prive de libertad, acoja o reciba personas con el fin de reclutamiento de personas para su participación en conflictos armados o en organizaciones religiosas o de culto”, artículo 88.11 del Código Penal boliviano.

“La invasión española llega con la religión Católica. Nos trajo violencia, nos quiso dominar con la fuerza, con la arma, con la espada, pero también usando la Biblia.” declaró Morales luego de promulgar la Ley de Libertad Religiosa en Bolivia

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En Venezuela, Hugo Chávez, a pesar de ser un católico confeso, también persiguió la libertad de culto y tuvo sus roces con la Iglesia.

El difunto dictador le quitó algunos privilegios a la iglesia de Roma y tuvo varios encuentros mezquinos con importantes jerarcas católicos, a los que insultó en más de una ocasión.

Atacar a los miembros de la Iglesia Católica era una de sus más importantes estrategias para desviar la atención de momentos bochornosos en la política de su país. 

Sin embargo, en otras ocasiones utilizaba a la religión para generar confusión entre los venezolanos, llegando a afirmar que la Revolución Bolivariana “cultivaría el verdadero cristianismo en el país“. 

“Nuestro socialismo no se puede concebir si no es partiendo de esas raíces del verdadero, auténtico cristianismo. Vamos a cultivar el verdadero cristianismo, vamos a leer las escrituras, el verdadero pensamiento de Cristo y el ejemplo que dio Cristo en su vida. Pensamiento profundo”, dijo Chávez en 2007.

El dictador Chávez, esbozando una cruz y afirmando que el catolicismo era parte del chavismo.

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Brasil

El IPEA estima que el libre comercio con EEUU generaría un aumento del 90% en las exportaciones de Brasil

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Un nuevo estudio del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas de Brasil analizó el impacto de un acuerdo de libre comercio entre EE.UU y Brasil, el cuál se mantiene en negociación desde 2019. Los beneficios del libre comercio generarían un mayor crecimiento económico para ambas economías.

En julio de 2019 Brasil y Estados Unidos, bajo los liderazgos de Jair Bolsonaro y Donald Trump respectivamente, iniciaron una rueda de negociaciones para establecer un acuerdo de libre comercio entre ambos países. Las negociaciones siguen vigentes entre las partes pero ahora con el liderazgo de Joe Biden se han estancado.

A raíz de esto, un nuevo informe del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA) de Brasil, analizó y estimó el impacto positivo de un futuro acuerdo de apertura de la economía brasileña, con resultados sorprendentes.

De concretarse el libre comercio, Brasil podría aspirar sin mayores dificultades a generar un crecimiento adicional del 0,41% en el PBI cada año (unos 7.500 millones de dólares adicionales al año), además de la variación positiva producida por el resto de los factores relevantes.

Un mayor crecimiento económico podría mitigar progresivamente los efectos negativos causados por la pandemia en el 2020 y, teniendo en cuenta que Brasil ya recuperó el nivel de actividad que tenía en febrero de ese año, un mayor dinamismo económico podría ayudar a sortear el efecto recesivo heredado de la última gran crisis del Gobierno del PT entre 2015 y 2016.

El estímulo para el PBI viene explicado por la expectativa de un importante aumento del 90% en las exportaciones, concretamente en seis sectores estratégicos: productos metálicos, equipos de transporte, alimentos y bebidas, servicios financieros e informáticos, y petróleo y gas natural. En todos estos sectores Brasil cuenta con una ventaja competitiva que podría explotar a través del comercio internacional.

Actualmente y dada la estructura económica de Brasil, China se convirtió en su principal socio comercial, según las estadísticas correspondientes al primer semestre de 2021, seguido por la Unión Europea y recién en tercer lugar los Estados Unidos.

Un nuevo acuerdo comercial podría profundizar las relaciones entre ambos países, generando que Estados Unidos vuelva a tener una posición más relevante en la economía más grande del Sudamérica, una idea proyectada por Donald Trump en 2019, y que a su vez lastimaría a China beneficiando a los brasileños en el medio.

La economía norteamericana también se vería ampliamente beneficiada por la afluencia de competencia a nivel local, pero también por un mayor estímulo para sus exportaciones. Concretamente, las exportaciones norteamericanas podrían colocarse fácilmente en el mercado brasileño en rubros como dispositivos electrónicos, maquinaria, vehículos y productos minerales.

Pero pese a los numerosos beneficios y a la impronta comercial aperturista de Donald Trump, la gestión del presidente Biden se muestra mucho más escéptica del tratado y podría adoptar incluso una posición más proteccionista.

En palabras del propio representante asistente del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, Daniel Watson, la administración de Biden no buscará hacer nuevos acuerdos comerciales en el corto plazo, y no será una mayor prioridad en la agenda de los demócratas.

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Venezuela

Bachelet defiende el modelo socialista y pide que se levanten las sanciones contra el chavismo

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La ex presidente chilena ha lamentado que los programas económicos y sociales puestos en práctica en los últimos años no hayan logrado elevar el nivel de ingreso que sigue siendo “dramáticamente bajo”.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, vuelve a defender a las tiranías de izquierda del mundo, y luego de aceptar a Venezuela en la Comisión de Derechos Humanos de la organización internacional, ha insistido en que las “sanciones sectoriales” adoptadas contra los criminales del chavismo “han contribuido a empeorar la crisis social y económica”.

Sus declaraciones se dan mientras se desarrolla la farsa del diálogo entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición, proceso que cuenta con el aval de la ex presidente chilena del Partido Socialista.

“Confío en que el diálogo político en curso en México pueda conducir a soluciones significativas y se traduzca en mayores avances para la protección de los Derechos Humanos”, ha declarado Bachelet, al actualizar desde Ginebra su informe sobre la dictadura en el país sudamericano

Bachelet considera que la situación humanitaria y económica que Venezuela venía arrastrando desde hace años se ha visto “agravada tanto por la pandemia como por las sanciones sectoriales”, y no por el socialismo.

“Reitero mi llamado a que se levanten las sanciones sectoriales”, dijo, sin pedir que se cambie el sistema económico o político del país.

La líder socialista ha aceptado a países como China, Bolivia, Cuba, Pakistán, Rusia, Afganistán, Qatar y Venezuela a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, todos donde sus regímenes han cometido múltiples y documentadas violaciones a los derechos humanos de sus propia población.

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Perú

Murió Abimael Guzmán: el cabecilla del comunista Sendero Luminoso y el peor terrorista de la historia peruana

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Su nombre completo era Manuel Rubén Abimael Guzmán Reinoso. Nacido en Islay, Arequipa, el 3 de diciembre de 1934, fue el más sanguinario terrorista peruano de la historia, y sin lugar entra en el podio de los líderes guerrilleros más brutales de la historia de América.

Esta mañana, a los 86 años, falleció mientras cumplía cadena perpetua en el centro de reclusión de máxima seguridad de la Base Naval del Callao. Su muerte además vino en un momento de pleno debate en el nuevo gobierno comunista, ya que una buena parte del gabinete estaba presionando al presidente Pedro Castillo para que lo liberaran.

Guzmán, capturado en 1992, recibió la máxima condena carcelaria por sus acciones terroristas y genocidas que empezaron en mayo de 1980. Primero lo condenó un tribunal militar el mismo año de su captura, y luego un tribunal civil en el 2006.

En 1962, Guzmán había empezado a dictar sus clases de Historia de la Filosofía en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho, donde sería popular entre los jóvenes estudiantes más ideologizados y radicales. Venía de perder su puesto de profesor de filosofía en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, y por ello había decidido probar suerte en Ayacucho.

Desarrolló su plan estratégico de propaganda ideológica entre los estudiantes huamanguinos, con quienes lanzó el grupo terrorista Sendero Luminoso, dentro del Partido Comunista del Perú. Por varios años fue un reconocido profesor y conferencista caracterizado por su feroz retórica, radical y violenta; quien llamaba a los más jóvenes a levantarse en armas.

Guzmán adoctrinaba y reducía los graves y profundos problemas del país en cuatro o cinco lemas, inspirados en la ideología china de Mao Tse Tung que repetía hasta la saciedad. Así convencía a los jóvenes radicalizados, muchos de los cuales eran hijos de campesinos, que vivían indignados contra lo que veían como un sistema opresivo de maltrato.

El ataque en Chuschi, Ayacucho, en 1980 dio inicio a los actos terroristas de Sendero Luminoso. (Foto: LUM)
El ataque en Chuschi, Ayacucho, en 1980 dio inicio a los actos terroristas de Sendero Luminoso. (Foto: LUM)

El inicio de la barbarie terrorista en el Perú

Poco antes del inicio de las acciones terroristas, en mayo de 1980, Abimael Guzmán había sido capturado por la Policía, pero con pocas pruebas en su contra fue liberado. De esta forma, el cabecilla terrorista ingresó a la clandestinidad en 1979 y desde entonces se hizo imposible hallarlo, convirtiéndose en un mito para sus huestes fanatizadas. Poco tiempo después, con Sendero Luminoso, iniciaría una historia de sangre, abusos y violencias sin precedentes en la historia del Perú.

Los primeros atentados terroristas ocurridos a partir de mayo de 1980 (Chuschi, Municipalidad de San Martín de Porres, tumba de Velasco, etc.) sorprendieron a la sociedad peruana. Fue la etapa en la que se barajaban varios autores de esos crímenes, desde abigeos politizados hasta montoneros de Argentina.

Las autoridades tardaron años en identificar a los primeros grupos de extremistas de la izquierda maoísta mientras estos hacían lo que querían por el Perú.

No fue hasta la llegada de Alberto Fujimori en 1990 que el gobierno peruano no armó un plan estratégico integral para identificar a los miembros de Sendero Luminoso y lanzar acciones anti subversivas.

Durante más de dos meses los miembros del GEIN espiaron la casa de Garrido Lecca y Carlos Incháustegui. (Foto: Archivo histórico de El Comercio)
Durante más de dos meses los miembros del GEIN espiaron la casa de Garrido Lecca y Carlos Incháustegui. (Foto: Archivo histórico de El Comercio)

La captura del siglo: Abimael Guzmán cae en Surquillo

Un 12 de septiembre de 1992, hace 29 años y un día, la Primera División de Inteligencia del Estado (conocida como GEIN), lo capturó ejecutando el exitoso Plan Victoria.

Fue hallado en la casa de la urbanización Los Sauces, en Surquillo, junto a estudiantes y pensando que nunca sería capturado. Sendero insistió con que si no era liberado seguiría con más atentados, pero Fujimori no dio el brazo a torcer y la cúpula de esta organización criminal fue cayendo poco a poco hasta ser desarticulada y desconectada de los mandos medios y militares. Fue el inicio de su fin.

Abimael Guzmán Reinoso, el llamado por sus fanáticos “presidente Gonzalo”, fue capturado vivo, sin recibir ningún daño. Se rindió y punto. Esto impidió que su figura política se convirtiera en una especie de héroe para sus huestes o un mártir para el comunismo de la época.

Genocidios como el de Lucanamarca, donde fueron asesinadas 69 personas, entre ancianos, mujeres y niños; y la masacre del pueblo Asháninka, en la selva peruana, donde se determinó que hubo 6.000 asháninkas asesinados, 5.000 desaparecidos y 10.000 desplazados porque no querían adoptar la doctrina comunista de Sendero, reflejaban apenas una parte del dolor criminal que Abimael Guzmán infringió al Perú.

A estos casos se deben sumar cientos de atentados con coches bomba en todo el país, como los del jirón Tarata, en Miraflores, y del local del Canal 2, en Jesús María, así como incontables explosiones en diversos lugares a lo largo de todo el territorio nacional. Asesinatos selectivos como el de alcaldes, gobernadores, prefectos, militares y policías, y también dirigentes populares como María Elena Moyano, en Villa El Salvador (1992).

Un 24 de setiembre de 1992, en un día considerado histórico, Abimael Guzmán Reinoso fue presentado en una jaula y con un traje a rayas para que la población sepa que el gobierno había apresado al mayor terrorista de la historia. Finalmente recibió condena militar y condena civil, ambas de por vida.


Con información del diario El Comercio, del Perú.

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