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La justicia permitió que un senador implicado en la corrupción de Odebrecht entre en la dirigencia de Comisión Parlamentaria que investigará a Bolsonaro por su manejo de la pandemia

Luego de que su designación sea suspendida por la decisión de un Tribunal Federal, finalmente un Tribunal Regional habilitó al senador Renan Calheiros para que sea designado como ponente de la Comisión Parlamentaria que investigará al gobierno federal por la pandemia.

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El Senado brasileño instaló este martes 27 la Comisión Parlamentaria de Investigación de Covid (CPI), que se encargará de investigar al gobierno de Jair Bolsonaro por su manejo de la pandemia, y qué se hizo con los fondos federales enviados a los Estados para enfrentar la pandemia. 

Durante la primer sesión de la CPI, el senador centroizquierdista Omar Aziz (PSD-AM) fue elegido Presidente del Comité, mientras que el izquierdista Randolfe Rodrigues (Rede-AP) como Vicepresidente. Además, Aziz designó al progresista Renan Calheiros (MDB-AL) como ponente. 

Esto dejó a la comisión parlamentaria totalmente politizada, sin balance de poder y bajo el total control de la oposición izquierdista. Se espera que la CPI sea una plataforma donde los senadores darán discursos grandilocuentes en contra de Bolsonaro, y usarlo como marketing político de cara a las elecciones del año que viene.

Sin embargo, el comité no quedó solamente en manos de la izquierdista, si no que en manos de la corrupción. El lunes antes de la inauguración, el Tribunal Federal de Brasilia concedió una medida cautelar para evitar que Calheiros asumiera su cargo en la CPI.

El senador está actualmente involucrado en diversas causas de corrupción como la Operación Lava Jato, Zelotes y otras

Una de las principales figuras del izquierdista MDB, Calheiros está en su cuarto mandato como senador. Fue diputado federal constituyente y también diputado estatal por Alagoas. En el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (PSDB), fue Ministro de Justicia.

Senador Renan Calheiros, multi-procesado en causas de corrupción.

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La demanda había sido presentada por la diputada federal derechista Carla Zambelli (PSL-SP), donde la aliada del presidente Jair Bolsonaro pidió que se impida a los senadores asumir cargos en la CPI si están procesados o condenados en causas de corrupción.

Zambelli también cuestionó que la dirigencia del CPI, que tiene que investigar si hubo desvío de fondos federales en los Estados, esté relacionada con los gobernadores, debido a que Renan Calheiros es el padre del actual gobernador de Alagoas, Renan Filho.

Si la CPI va a investigar las transferencias de la Unión a los estados, ¿tiene sentido que el posible ponente sea el padre de uno de los gobernadores?“, cuestionó la legisladora.

A pesar de que el Tribunal Federal dio lugar a esta demanda, el martes por la mañana el Tribunal Regional Federal de la 1ª Región anuló la decisión de la orden y Calheiros pudo asumir con tranquilidad su puesto en la CPI.

La decisión de segunda instancia respalda la posición del Presidente del Senado, el centrista Rodrigo Pacheco (DEM-MG), quien ya había dicho que no acataría la decisión de primera instancia porque es una decisión interna corporis del Parlamento, “que no admite injerencia de un juez“.

En las manos de Calheiros quedará la aceptación o rechazo de la evidencia e informes presentados a la CPI. Según los legisladores que querían frenar esta situación, en este cargo el senador izquierdista puede blindar a su hijo y a otros gobernadores aliados de su partido al no considerar evidencia que otro senador tal vez sí aceptaría.

Carla Zambelli, diputada bolsonarista que trató de frenar la designación de senadores corruptos en la CPI.


Por Guilherme Ramos, para La Derecha Diario. 

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Brasil

Bolsonaro sacó de la pobreza a 10 millones de brasileños en 2021 según el Banco Mundial

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A contracorriente de lo que ocurrió en la mayoría de las economías del mundo, la tasa de pobreza de Brasil cayó en 2020 y llegó al nivel más bajo de la historia. En 2021 se recobró el crecimiento y la pobreza se ubica en el valor más bajo de la historia. 

La medición de la pobreza elaborada y publicada por el Banco Mundial, a partir de ingresos en moneda constante y ajustable por poder adquisitivo, determinó que Brasil concretó una drástica reducción de la pobreza en los primeros tres años de gobierno de Bolsonaro, incluso durante el año de pandemia cuando decenas de gobernadores cerraron sus estados y generaron un caos económico. 

Bajo la administración de Jair Bolsonaro la tasa de pobreza medida bajo una línea de 10 dólares PPP de 2017 cayó del 40,5% en 2018 al 39,7% en 2019, y luego al 34,4% para el término de 2020. No hay datos oficiales para el 2021, pero se estima que el número actualmente se ubica por debajo del 30%.

La adopción de políticas de asistencia social focalizadas y, en mayor medida, el rechazo a un cierre generalizado de la economía a nivel federal durante la pandemia, además de un fuerte crecimiento económico con una inflación baja en comparación con la región, contribuyeron a generar un resultado diametralmente opuesto al que se registró en la mayoría de los países latinoamericanos en 2020

Bajo esta línea de medición, el Banco Mundial estima que desde enero del 2019, cuando asumió Bolsonaro, y hasta el 31 de diciembre del 2020, un total de 11,7 millones de personas salieron de la pobreza en Brasil, de las cuales unas 10,7 millones lo hicieron solamente en 2020

La tasa de pobreza medida en los US$ 8 PPP de 2017 bajó del 23% en 2018 al 18% en 2020, la medición para los US$ 5 PPP pasó del 17% al 10%, y la pobreza más extrema ubicada en los 2,25 dólares diarios bajó del 5,6% al 2% en el mismo período. 

Brasil tiene hoy el menor nivel de pobreza de su historia

La aplicación de las reformas estructurales como parte del Consenso de Washington en la década del 90 permitió que Brasil obtuviera un importante despegue económico entre 1994 y 2014. Las privatizaciones, la apertura comercial, la estabilidad de precios y la disciplina fiscal fueron los factores explicativos del holgado crecimiento. 

Valiéndose de estas reformas, el entonces presidente Lula da Silva capitalizó a partir del 2003 para sí mismo todos y cada uno de los beneficios de este boom económico, pero deteriorando progresivamente los motores que hacían posible esa situación.

Pobreza en Brasil entre 1981 y 2020.

Así, Lula gobernó en un período en el que la pobreza cayó estrepitosamente mientras se encargó, a través de un sólido relato mediático, de convencer a la gente que salía de la pobreza no por el boom económico de aplicar las medidas del Consenso de Washington, si no por los planes sociales y las obras que desde su gobierno impulsó.

Esta situación fue similar a lo que ocurrió con otros presidentes contemporáneos como Néstor Kirchner en Argentina o Evo Morales en Bolivia, quienes se fueron del poder antes de que estallaran las grandes crisis de sus gobiernos, y su imagen quedó impoluta.

Lejos de ser un logro del socialismo del siglo XXI o del Foro de Sao Paulo, fueron las reformas económicas liberales en la década de 1990, propiciadas por los presidentes Collor de Mello, Itamar Franco y Henrique Cardoso quienes sacaron a 41,76 millones de brasileños de la pobreza, en el período de 1992 a 2014. 

Tras 11 años de gobierno de Lula y de su sucesora directa, Dilma Rousseff, Brasil sufrió una severa crisis económica y financiera entre 2015 y 2016, producto directo del agotamiento de recursos. Como los gobiernos del PT se encargaron de distribuir y no de generar capital, el desarrollo no se pudo consolidar y el país entró nuevamente en un ciclo de aumento de pobreza.

El Banco Mundial estima que la pobreza trepó del 38,8% en 2014 al 41,6% en 2016, y casi 7 millones de brasileños cayeron nuevamente bajo ese umbral, medido a partir de los 10 dólares PPP. 

A diferencia de lo que ocurrió en las primeras presidencias de Lula, Bolsonaro no heredó una organización económica reformada y funcional, sino que al contrario, heredó un Estado quebrado y dominado por el asistencialismo, y tuvo la difícil tarea de volver a encaminar a la economía brasileña por el sendero del liberalismo.

Lula, en caso de ganar en segunda vuelta, tendrá nuevamente las cuentas ordenadas y recursos para dilapidar, por lo que la prensa nuevamente celebrará el boom económico del PT, a pesar de que el gran responsable es Bolsonaro.

De todos modos, esta vez hay un colchón de recursos mucho más chico que el que heredó Lula en 2003, y es posible que un rápido giro por izquierda de la matriz económica, después de un período de bonanza, lleve a Brasil a una fuerte crisis, como la que atraviesa hoy Argentina.

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Brasil

Lula debió salir a aclarar que “es cristiano” y que “nunca habló ni pactó con el diablo”

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El ex presidente socialista, que criticó el cristianismo toda su carrera, ahora lanza una agenda religiosa para intentar ganarle la segunda vuelta a Jair Bolsonaro.

A pesar de haber ganado holgadamente la elección presidencial de primera vuelta el pasado domingo, el ex presidente Lula lanzó una campaña desesperada para “mostrar su lado más religioso”, algo que nunca hizo en su larga carrera política, más bien marcada por sus críticas a la la religión, y especialmente al cristianismo.

Los ataques de Bolsonaro y el Padre Kelmon sobre cuestiones religiosas y morales parecen haber entrado fuerte, y su equipo de campaña ha decidido que su agenda en el mes electoral antes de la segunda vuelta se enfocará en mostrarlo más cercano a líderes religiosos.

Tan es así que este martes, en sus redes sociales, publicó una insólita imagen con un punteo de cuatro consignas sobre su persona: “1) Lula cree en Dios y es cristiano; 2) Lula no tiene un pacto ni nunca conversó con el diablo; 3) Lula cree que un presidente debe cuidar a quien tiene hambre; 4) Con Lula en la presidencia, Brasil vivió un momento de prosperidad”.

Resulta realmente insólito que un candidato a presidente deba salir a aclarar que “nunca pactó ni conversó con el diablo“, y que toda la evidencia presentada, en un caso que parece tan serio para el candidato izquierdista, sea su propia palabra.

Rápidamente, usuarios en redes sociales se burlaron de la publicación, cuestionando, con ironía, que decir que no pactó con el diablo es algo que alguien que pactó con el diablo diría. Por su parte, simpatizantes de Lula le recriminaron el cambio de discurso para ganar el apoyo de los evangélicos.

Hasta la fecha, Lula había hablado extensivamente a favor de la libertad religiosa y de ir en contra del cristianismo como la religión más importante del país. Incluso había promovido religiones africanas como el candomblé, la cábula, o la umbanda. Ahora, parece que dejó esta agenda en el pasado.

Esta publicación de Lula es parte de una coordinación mayor. Este mismo martes, militantes del PT revivieron un video de Jair Bolsonaro cuando era diputado hablando en una logia masónica, acusándolo de ser parte de esta sociedad.

Es una noticia vieja que Bolsonaro ya despejó en el pasado, pero ahora es parte de una campaña de difamación más profunda. El presidente ya había explicado que fue invitado a hablar, y que él, como cristiano, sintió la necesidad de hacerlo en cualquier ámbito al que sea invitado.

Esto se puede escuchar en el propio discurso que da, donde habla extensamente de la religión y de los valores del cristianismo, increpando a los masones que deberían adoptarlos “para ser más felices”.

El pastor Silas Malafaia, uno de los líderes evangelistas más importantes de Brasil, salió en defensa de Bolsonaro, asegurando que su labor religiosa y política lo lleva a todos lados: “Él tiene la responsabilidad de hablar en todos lados, en la Iglesia Evangélica, en la Iglesia Católica, en la Masonería, que no es una religión, es una sociedad“.

Resulta extraño que Lula esté intentando ganar votos de Bolsonaro creando una noticia falsa de que es masón, cuando su propio candidato a vicepresidente, Geraldo Alckmin, es líder dentro de la Masonería de Brasil, y ha hablado públicamente del tema en más de una ocasión.

Alckmin, el segundo desde la derecha, con una banda masónica junto al Gran Maestro de la Masonería de Sao Paulo.

Prácticamente todos los años, Alckmin graba un video por el Día de la Masonería, agradeciéndole a todos sus leales, y hablando en favor de la organización que se define como una “sociedad discreta“.

Quiero destacar la importancia de la masonería en el mundo, que siempre estuvo presente en la defensa de la democracia, en la defensa de la libertad, de la igualidad, de la fraternidad, presente en la izquierda del absolutismo inglés, en la revolución francesa, presente aquí en Brasil por la abolición de la esclavitud“, resume el ahora candidato a vicepresidente de Lula.

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Brasil

El Juez Moro fue electo como Senador y brinda su apoyo a Bolsonaro: “Lula no es y nunca puede ser una opción”

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El ex magistrado fue ministro de Justicia de Bolsonaro después de encabezar la operación Lava Jato y condenar a Lula. Por el partido Unión Brasil, se quedó con una banca por el estado de Paraná.

El ex juez brasileño Sergio Moro, responsable por sentenciar al ex presidente Lula da Silva a la cárcel por su participación en la causa Lava Jato, fue electo como senador por el estado de Paraná este domingo, con 1.953.188 votos (33,5%).

Moro encabezó la lista del partido União Brasil, parte del Centrão, una coalición de partidos de centro que rechazan la política bipolar entre Lula y Bolsonaro. Para la presidencia, este partido tuvo un pésimo desempeño, con solo 600.955 votos (0,51%) de la candidata Soraya Thronicke.

El dirigente quedó por delante de Paulo Martins (candidato de Bolsonaro) con el 29% ; Alvaro Dias (candidato más cercano a Lula) con 23,9%; y Rosane Ferreira (Partido Verde, también cercana a Lula), con el 8%.

Gran victoria. Golpeamos a todo el sistema político en nuestra contra. Pocos aliados políticos, pero valiosos. Le ganamos al PT en Paraná“, expresó contento el ex ministro. Además, confirmó que su esposa, Rosangela Moro, fue electa como diputada federal en São Paulo: “Mi esposa @rosangelamorosp electa diputada federal en SP. Muchas gracias. Paraná y Brasil tendrán un senador fuerte e independiente en Brasilia“.

A pesar de haber sido ministro de Justicia del Gabinete de Bolsonaro, Moro se fue del gobierno denunciando corrupción en 2020, aunque cuando fue citado por la justicia para declarar afirmó que no vio ningún acto delictivo.

Tras cotejar con la extrema izquierda, incluso sumándose como comentarista del canal Globo, el medio predilecto de Lula, y amenazar con una candidatura a presidente que divida el voto de Bolsonaro, finalmente terminó dando un paso al costado y reduciendo su candidatura al Senado, y minimizando las críticas a Bolsonaro.

Ahora, después de ser electo, decidió dar un paso más y abiertamente declaró su apoyo a la reelección del presidente. “Lula no es una opción electoral, con su gobierno marcado por la corrupción de la democracia”, escribió Moro en Twitter. “Contra el proyecto de poder del PT, declaro, en la segunda vuelta, apoyo a Bolsonaro”, sentenció.

Juicio contra Lula

Moro juzgó desde Paraná en primera instancia los casos de la Operación Lava Jato, que en 2014 destapó una trama de corrupción en la estatal Petrobras, y encarceló a empresarios y políticos, entre ellos a Lula, quien pasó 580 días en prisión.

Lula apeló la decisión de Moro y fue nuevamente condenado, en segunda instancia, por la Corte de Apelaciones de Porto Alegre. Incluso Lula presentó un habeas corpus en la Corte Suprema, compuesta por todos jueces designados en sus gobiernos, pero por una decisión 6-5 fue rechazado.

El expresidente, desde la cárcel, volvió a apelar. En tercera instancia, la Corte Suprema tomó una decisión sin precedentes. Nuevamente liderada por los jueces de izquierda que puso el propio Lula durante su mandato, se tomó la decisión que los presos en tercera instancia, mientras esperan su última sentencia, deben hacerlo fuera de la cárcel.

Así, el 8 de noviembre del 2019, condenado en dos oportunidades y esperando una tercera y final condena, Lula quedó en libertad. Dos años estuvo esperando la nulificación de su juicio, hasta que el caso lo tomó nuevamente la Corte Suprema en marzo del 2021.

Allí, por una decisión 8-3, los jueces de la Corte decidieron que, si bien no sería declarado inocente, anularían su condena porque el tribunal de Curitiba que lo condenó carecía de jurisdicción para hacerlo y ordenó un nuevo juicio en Brasilia, que todavía está en fase de investigación.

Moro, como ministro de Justicia, no hizo nada para evitar este abuso de poder de la Corte Suprema, y dejó que la histórica Operación Lava Jato fuera anulada, y prácticamente todos los empresarios y políticos que encarceló quedaron en libertad.

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