
Narcos, abusadores y corruptos: así es la lista de aspirantes al Poder Judicial
Sectas, crimen organizado y escándalos rodean a quienes buscan ser jueces y magistrados
Varios aspirantes al Poder Judicial han generado preocupación por sus antecedentes penales. Algunos tienen vínculos con el crimen organizado y otros con sectas religiosas controvertidas.
Entre los candidatos hay personas con investigaciones abiertas y antecedentes judiciales. Incluso algunos tienen nexos con el crimen organizado, lo que pone en duda la integridad del sistema de justicia.
Uno de los más polémicos es Job Daniel Wong Ibarra, aspirante a Magistrado de Circuito en Jalisco. Es ministro de culto de La Luz del Mundo, organización señalada por encubrir abusos sexuales. Su líder, Naasón Joaquín García, cumple condena en Estados Unidos por esos delitos. A pesar de ello, Wong ha defendido públicamente al líder y ha cuestionado las acusaciones judiciales.

Delitos sexuales y defensa de criminales
Edgar Agustín Rodríguez Beiza, aspirante a Magistrado de Circuito en CDMX, fue vinculado a proceso en 2018 por abuso sexual. Su candidatura sigue vigente pese a estos antecedentes.
Fernando Escamilla Villarreal busca ser Juez de Distrito en Nuevo León. Escamilla fue abogado de altos mandos del cártel de Los Zetas. Entre ellos, Miguel Ángel Treviño “Z40” y Eleazar Medina “El Chelelo”, ambos conocidos por su brutalidad.

Detenciones, corrupción e impunidad
En 2023, Jesús Humberto Padilla Briones fue detenido con un arma de fuego y 17 dosis de droga. Hoy busca ser Juez de Distrito en Nuevo León.
Francisco Martín Hernández Zaragoza fue destituido en 2015 por corrupción y lavado de dinero. Durante su paso por el Poder Judicial, manejó redes de influencias que beneficiaban a empresas fantasma. Ahora aspira a ser Magistrado de Circuito en CDMX.
Jacqueline Silva Betancourt está siendo investigada por abusos laborales contra su personal. Su historial incluye múltiples denuncias por hostigamiento, amenazas y represalias dentro de juzgados en el Estado de México.

Silencio institucional y complicidad política
La postulación de estos perfiles confirma la profunda descomposición institucional promovida desde el poder ejecutivo. Lejos de ser una falla del Poder Judicial, esta situación es consecuencia directa de la reforma judicial impulsada por el gobierno federal, cuyo verdadero objetivo es debilitar la independencia judicial e imponer perfiles obedientes.
Ni el Consejo de la Judicatura Federal ni el gobierno de Morena han frenado estos nombramientos. Esta omisión refleja una peligrosa normalización del encubrimiento y la impunidad, bajo el pretexto de democratizar el sistema. La opacidad en los procesos de selección ha sido aprovechada por Morena y sus aliados para infiltrar a personajes afines o vulnerables al chantaje.
No se trata de una renovación institucional, sino de una toma del Poder Judicial por la vía política. Expertos en justicia advierten que estas designaciones comprometen gravemente la independencia de los tribunales. Además, debilitan la confianza pública y abren la puerta a resoluciones judiciales dictadas desde Palacio Nacional.
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