Pemex vuelve a colocarse en el centro de una tormenta diplomática y económica. Diversos medios internacionales y analistas energéticos han advertido que el gobierno de Estados Unidos podría ejercer presión o imponer sanciones contra la petrolera mexicana por los envíos de petróleo al régimen comunista de Cuba.
Los señalamientos se originan a raíz de investigaciones que revelan cómo Pemex ha realizado múltiples embarques de crudo hacia la isla caribeña. Todo bajo el amparo del gobierno de Morena.
Esta acción contradice por completo la política de sanciones establecida por Washington contra el régimen de Miguel Díaz-Canel. Además, coloca a México en una posición ambigua frente a la defensa de los derechos humanos y la democracia en la región.

Regalos a una dictadura en crisis
El gobierno de López Obrador ha sido reiteradamente criticado por su tibia postura frente a gobiernos autoritarios. Cuba, Nicaragua y Venezuela han sido constantemente defendidos por el presidente mexicano como víctimas de campañas mediáticas. Sin embargo, el gobierno ignora sistemáticamente las graves violaciones a los derechos humanos que en esos países se documentan año tras año.
En el caso cubano, la situación se ha tornado insostenible. La isla vive una crisis energética severa, y el petróleo mexicano ha servido como salvavidas para sostener al régimen, al menos parcialmente. Según expertos, estos envíos constituyen una especie de “ayuda encubierta” disfrazada de cooperación bilateral.
Pero afirman que suministrar con recursos a la isla puede interpretarse como una forma de respaldo político al comunismo cubano.
Estados Unidos mantiene un embargo económico contra la isla y observa con especial atención cualquier maniobra que fortalezca su capacidad operativa. Por ello, Pemex podría estar violando indirectamente disposiciones estadounidenses, lo que traería consecuencias serias en las relaciones bilaterales.











