Además, también enfrentan con frecuencia problemas de salud mental como depresión, ansiedad y suicidio. Factores que, en vez de ser atribuidos únicamente a la “discriminación social”, están vinculados con dinámicas internas, relaciones inestables y una falta de estructura familiar.
La creación de centros que promuevan este estilo de vida no resuelve el fondo del problema, sino que refuerza prácticas que no son saludables. Se requiere un abordaje distinto, centrado en la contención emocional, la prevención de enfermedades y el fortalecimiento de valores familiares.















