A pesar de una campaña político-judicial para sabotear el mayor musical en español, “Malinche” debutó con rotundo éxito en Ciudad de México. La obra, creada por Nacho Cano, inició su etapa internacional con una producción más ambiciosa. El público mexicano respondió con entusiasmo, consolidando al musical como un nuevo referente artístico del mundo hispano.

Éxito artístico pese a intentos de censura política
Desde su anuncio, el musical fue blanco de ataques por parte de una minoría ideologizada que recurrió a mecanismos judiciales para frenar su avance. La persecución incluyó la negativa irregular de visados por parte del Gobierno español. Además, varios artistas fueron retenidos ilegalmente por la banda policial del comisario Alberto Carba.
Lejos de detener el proyecto, estos intentos de censura solo reforzaron su impacto. El estreno en el Frontón México se vivió como una reivindicación de la libertad artística frente a las presiones del poder político.
"La impresionante dimensión de todo. La excelencia artística. La ambición y la capacidad de cambiar el concepto que tenemos de nuestra identidad hispana y nuestra historia con un espectáculo global creado y producido desde España.", afirmaron fuentes de la dirección del musical.
Producción monumental e identidad hispana
El espectáculo fusiona teatro, danza y tecnología avanzada para narrar la historia de Malinche. La protagonista es presentada como figura clave en el mestizaje y el origen de México.









