El Grupo Volkswagen está considerando seriamente desprenderse de dos de sus joyas italianas: Ducati y Lamborghini. Según informes de medios especializados, los bancos de inversión presionan al conglomerado alemán para que reduzca su cartera de activos premium y obtenga liquidez en medio de una complicada situación financiera.
La automotriz con sede en Wolfsburgo anunció recientemente planes para despedir a alrededor de 100.000 trabajadores. Esta medida es parte de un proceso de reestructuración que ya había empezado con amenazas de recortes mayores. Las cuentas simplemente no cierran y la empresa busca todas las vías posibles para sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo.
La posible venta de estas marcas emblemáticas surge como una opción concreta en las conversaciones internas. Ducati, referente en motos de alto rendimiento, y Lamborghini, sinónimo de superdeportivos de lujo, representan activos atractivos por su rentabilidad y prestigio.
El contexto de la crisis en Volkswagen
El anuncio de despidos masivos es la continuación de advertencias previas. En diciembre de 2024 ya se hablaba de una reestructuración imprescindible. Inicialmente se mencionaron 35.000 puestos, que luego subieron a 50.000, y ahora se elevan a una cifra mucho mayor. Esta presión viene acompañada de la necesidad de inyectar capital fresco.

Recientemente, la venta del 51% de Everllence, empresa dedicada a motores especiales para marítimo y energía, por 7.400 millones de euros fue bien recibida por los inversores. Esto abre la puerta a continuar con desinversiones estratégicas.
Ducati y Lamborghini destacan por su capacidad de generar márgenes elevados, lo que las hace candidatas ideales para un comprador dispuesto a pagar un buen precio. En el caso de Ducati, ya se había considerado su venta en 2017, aunque por ahora sigue dentro del grupo.
Detalles de las posibles operaciones
Para Lamborghini se baraja incluso una salida a bolsa, mientras que para Ducati se habla de una venta directa. Ambas maniobras tendrían como objetivo principal captar fondos para fortalecer la reestructuración en marcha.
Volkswagen ya se desprendió parcialmente de Bugatti en operaciones previas. En 2021 vendió parte al Grupo Rimac y luego el resto, obteniendo alrededor de 500 millones de euros según estimaciones. Estas experiencias muestran que el grupo está dispuesto a separar activos que requieren mucha inversión.
Sin embargo, no todo es tan sencillo. Lamborghini comparte desarrollo tecnológico con marcas como Audi. Modelos como el Urus tienen vínculos con el Q8, y proyectos recientes demuestran esa integración profunda dentro del grupo. Venderla podría afectar la innovación y el impulso que da a otras divisiones.
Los bancos ven en estas marcas una oportunidad de inyección inmediata de capital. A diferencia de otras como Maserati, que enfrenta dificultades para relanzarse, Ducati y Lamborghini tienen una proyección fuerte y atraen interés de potenciales compradores.
El desafío para Volkswagen es equilibrar las necesidades a corto plazo con la estrategia a largo plazo. Deshacerse de estas "joyas" podría resolver problemas financieros urgentes, pero también implica perder activos que han aportado prestigio y tecnología al conglomerado.
Por ahora, las conversaciones continúan y no hay decisiones definitivas anunciadas. Los inversores y la directiva evalúan el impacto que tendría en el futuro del grupo.