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ANÁLISIS: Trump se impuso en el primer debate presidencial y consolidó a su base

El actual presidente republicano logró defender su gestión y atacó las debilidades de su contrincante, el demócrata Joe Biden, mientras también se defendió del moderador, el “demócrata conservador” Chris Wallace, quien fue notoriamente parcial en favor de Biden.

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El martes 29 de septiembre por la noche se llevó a cabo el primer debate presidencial entre el actual Presidente, el republicano Donald Trump, y su competidor demócrata y ex-Vicepresidente, Joe Biden.

Esta elección será sin dudas un referéndum sobre la gestión Trump, y en el debate el actual Presidente logró defenderse de todo tipo de golpes que el demócrata Biden intentó arrojarle. Trump incluso se dio el lujo de atacar a su contrincante más aún de lo que él fue atacado, algo que históricamente para un presidente en ejercicio buscando la reelección, no es un logro menor, ya que estos debates suelen convertirse en ataques del retador a la gestión actual.

Hubo un error táctico de parte de la campaña del Presidente al bajar en gran medida las expectativas sobre el desempeño de Biden.

Muchos anticipamos el equivalente a un cadáver ambulante que se iba a quedar dormido en pleno debate. Biden no estuvo bien, pero definitivamente superó esa muy baja expectativa.

Ese incorrecto planteo de expectativas fue un error no forzado de la campaña Trump.

Los debates buscan convencer principalmente a los votantes independientes. Estos votantes se preocupan hoy por 3 cuestiones centrales: la economía, la pandemia de COVID-19, y la seguridad de su familia y su barrio.

Respecto de la economía, Biden intentó pero no logró pintar a Trump como el causante de la recesión actual. Trump logró defenderse señalando correctamente que la economía estaba en uno de sus mejores momentos previo a la llegada de la “plaga china“, tal como la llamó. El debate confirmó que, en el frente de la economía, no le entran las balas a Trump.

Sobre la pandemia, Trump encontró un fuerte eje para utilizar como arma discursiva: la futura vacuna. Mientras el Presidente afirmaba que no habrá que esperar mucho más para la llegada de dicha vacuna, Biden se limitó a tan solo exhortar a los espectadores a que “no le crean” al Presidente.

En el aspecto de la seguridad, en el segmento sobre “ley y orden“, Trump se apoyó sobre el discurso que está dando en todos los actos de campaña: responsabilizar a los Alcaldes y Gobernadores demócratas cuya inacción está permitiendo la ola de manifestaciones violentas, y atacar firmemente a la organización terrorista doméstica Antifa.

En ese mismo sentido, Trump logró en muchas ocasiones traer a la luz los puntos más débiles del candidato Biden; y Antifa es uno de ellos. Trump logró que Biden no solo evitara condenar el accionar del grupo terrorista, sino que los minimizara, afirmando que “no son una organización, Antifa es solo una idea“, argumento clásico de los demócratas que usan para esconder los actos de terrorismo doméstico que este grupo comunista comete.

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Otra debilidad que Trump logró exponer sobe el demócrata: su cambiante relación con el ala más progresista del Partido Demócrata, liderada por figuras como el senador socialista Bernie Sanders y la diputada Alexandria Ocasio-Cortez (AOC)

Trump logró que Biden ataque el “Green New Deal” impulsado por AOC, e incluso niegue el acuerdo ideológico que Biden firmó con Bernie Sanders en agosto de 2020. 

En ambas ocasiones, Biden “pisó el palito“: primero apoyó el Green New Deal y luego negó apoyarlo, y ante las presiones de Trump afirmó que “Yo soy el Partido Demócrata“. Trump le hizo notar estas debilidades, diciendo que Biden “acaba de perder a la izquierda” ante ambas respuestas. Trump sabe que si los votantes más progresistas no salen a votar el 3 de noviembre, el candidato demócrata no tiene chances.

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Las declaraciones de Biden lo ponen en una situación complicada. La Presidente de la Cámara de Diputados y líder del Partido Demócrata, Nancy Pelosi, que representa al establishment del partido, ha estado negociando con la extrema izquierda un pacto en el que los radicales le brinden su apoyo en la elección de noviembre a cambio de darles un lugar en el próximo Gobierno.

A lo largo de toda la noche, Joe Biden, bastante confundido y probablemente habiéndose olvidado de los acuerdos a los que llegó su partido, repudió la agenda de la extrema izquierda, dejando entrever a los oyentes que no quiere ningún pacto con la ultra-izquierda.

Trump planeó esto, y al hablar de estas políticas extremistas sabía que estaba poniendo contra las cuerdas la relación de Biden con Nancy Pelosi.

Por: Ignacio Ledesma.

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Quizá uno de los momentos más destacados del debate fue cuando Trump exhortó a Biden a que nombrara una sola organización policial que lo apoya. 

El problema es que no las hay. Por lo cual Biden no pudo responder y se negó a brindar un nombre. Trump, sabiendo que puso el dedo en la llaga, afirmó que “tenemos tiempo” para esperar su respuesta. Biden irrisoriamente respondió con “no, no tenemos tiempo“, y tuvo que ser rescatado por el moderador del debate, el periodista demócrata de Fox News, Chris Wallace.

Respecto del desempeño del moderador, análisis previos anticipaban que, tras la penosa entrevista de Wallace a Trump en julio de 2020, se esperaba que el periodista iba a favorecer a Biden. Wallace es un autodeclarado conservador y trabaja para Fox News, pero que ha votado rutinariamente al Partido Demócrata y que ha afirmado no tener simpatía con los republicanos. 

Su desempeño fue penoso, mucho peor al esperado. La mayoría de los espectadores vieron que se trató de un “debate 2v1”: Wallace ayudó en ocasiones a Biden leyéndole las preguntas (elaboradas por el mismo Wallace) como si fuera un niño, mientras que a Trump le hizo más de una pregunta intencionalmente capciosa. Wallace también discutió más de una respuesta a Trump, actitud que no repitió con Biden. El periodista, con total impunidad, hasta se dio el lujo de emitir opinión en más de una ocasión.

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Además de las expectativas, hay otra crítica válida para hacerle a Trump sobre el debate: cuando Wallace y Biden hablaron de la frase de “very fine people on both sides“, en alusión a una frase que los demócratas aseguran que Trump dijo sobre el atentado de un supremacista blanco en Charlottesville, Virginia, en 2017, Trump tuvo la oportunidad perfecta de refutar ese ataque de una vez por todas ante un público masivo, pero no lo hizo. 

En 2017, tras la muerte de una joven militante de izquierda en una marcha donde hubo choques entre grupos comunistas y fascistas en el contexto de una multitudinaria movilización para evitar que Antifa tire estatuas, Trump afirmó que “había gente de ambos lados muy mala, pero también muy buena“, inmediatamente afirmando “… y no estoy hablando de los neonazis, a quienes condeno totalmente.” Los políticos y medios alineados al Partido Demócrata utilizan la primera parte de esa declaración para afirmar falsamente que Trump dijo que los neonazis son “gente muy buena“.

A pesar de un desempeño mejor al esperado, Biden fue incoherente en múltiples ocasiones. En un momento del debate, atacó insólitamente al presidente Trump por “cerrar la economía” debido a la pandemia de COVID-19. Sin embargo, todos los estadounidenses saben muy bien que la postura que defiende el cierre de la economía y las cuarentenas interminables pertenece a los demócratas, mientras que Trump y los republicanos desean abrir la economía y volver a la normalidad lo antes posible.

Si con este ataque Biden buscaba un dudoso voto “anti-cuarentena“, está completamente perdido.

Un punto en el que Trump si logró incomodar a Biden fue sobre la Corte Suprema de Justicia, donde Trump se encamina a completar una tercera vacante en tan solo un mandato.

Luego de que Biden afirmara que no se debería llenar la vacante más reciente hasta después de las elecciones, Trump le preguntó de forma directa al demócrata si él, de ser electo, ampliaría la Corte para llenarla de jueces de extrema izquierda, una idea reflotada por los demócratas tras el fallecimiento de la jueza ultra progresista Ruth Bader Ginsburg que los deja con una minoría en el máximo tribunal.

Biden no respondió la pregunta, y al igual que con su falta de apoyo de organizaciones policiales, son silencios que dicen mucho.

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Cerca del final, Biden ejecutó una “jugada” claramente ensayada: por primera vez en el debate, levantó la voz y apuntó con el dedo a Trump.

Fue para atacarlo por una fake news instalada por el pasquín demócrata The Atlantic, en la que se asegura que Trump había dicho en privado que todos los veteranos de la Segunda Guerra Mundial son unos “perdedores” y “tontos“.

Biden se hizo el enojado y evocó a su fallecido hijo Beau, quien había sido Mayor del Ejército antes de entrar en política.

Sin mencionar lo cínico que fue usar la muerte de su propio hijo para hacer política de esta forma, Trump tuvo la respuesta perfecta a este ataque: arrastró al ring al otro hijo de Biden, Hunter, considerado “la oveja negra” de la familia y una desgracia para todo el país.

Trump rápidamente y sin piedad le recordó a Biden que Hunter fue echado de la Marina tras solo 1 año de servicio por su adicción a la cocaína, e inmediatamente Trump aprovechó para recordar el escándalo de Hunter con Ucrania y China: en 2014, gracias a negociados del entonces vicepresidente Biden, Hunter fue incorporado al directorio de la compañía energética Burisma Holdings y cobró montos millonarios, a pesar de no contar con ninguna experiencia en la industria. 

Es claro que Trump tenía preparada esa reacción ante el ataque ensayado de Biden, pero el demócrata no la anticipó, porque quedó claramente descolocado.

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No hay dudas que Trump ganó el debate de forma decisiva, y encima contra 2 contrincantes: el candidato Joe Biden y el moderador Chris Wallace. Pero a su vez, es cierto que muchos anticipábamos un Biden más flojo, y que el ex-Vicepresidente superó decididamente esa expectativa. 

En consecuencia, no fue la “paliza” esperada que podría haber sido. No imaginamos a ningún votante republicano dejando de votar a Trump por este debate. Sí, en cambio, es posible imaginar a votantes demócratas de extrema izquierda decidiendo no votar en estas elecciones, tras ver a Biden negar todo vínculo con su ala ideológica.

Y respecto a los votantes independientes, que son finalmente los que definen toda elección, cada uno verá cosas distintas según qué cualidades busca en los candidatos: si buscan fortaleza y capacidad de gestión, Trump la proyecta, y lo considerarán ganador. Si buscan una economía pujante y próspera, gana también Trump. Si lo que buscan es un tipo de política menos confrontativa, que busque pacificar al terrorismo a cambio de poder dentro del Gobierno, seguramente consideren que el debate fue ganado por Biden.

Todavía faltan 2 debates a realizarse en las próximas semanas, y mientras más cerca estemos de las elecciones, más tensiones van a haber en cada uno.


Por Iván Ramos, Editor en Jefe de la sección Norteamérica de La Derecha Diario.

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Estados Unidos

Trump lanza la campaña para recuperar Georgia: “Vamos a volver”

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Trump oficialmente lanzó la campaña de los tres principales candidatos republicanos en Georgia que deberán no solamente ganarle la interna a los candidatos anti-Trump, si no que ganarle a los demócratas que han demostrado ser invencibles en el Estado con ingeniosas maniobras de fraude electoral, especialmente en el distrito de Atlanta.

En un masivo evento en Perry, Georgia, Trump criticó a la administración Biden por los dos ejes que actualmente están poniendo en jaque al gobierno: la crisis migratoria y la fallida retirada de Afganistán.

Trump dijo que los inmigrantes ilegales que invaden la frontera de Estados Unidos se han estado “riendo en las caras” de los agentes de la Patrulla Fronteriza, que no tienen el apoyo del gobierno federal y son dejados de lado por “correctismo político“.

Incluso el alcalde demócrata de Del Rio, la ciudad donde está el principal cruce fronterizo entre México y Texas, arremetió contra el presidente Joe Biden y la vicepresidente Kamala Harris, quien fue designada por la Casa Blanca como la encargada de la crisis migratoria, por la ausencia de la administración en la frontera. “¿Dónde estás?” preguntó el líder de la ciudad esta semana, y Trump lo recordó: “Una cosa es segura: esto nunca sucedería si yo fuera presidente”.

Los cánticos de “construir ese muro” estallaron en la manifestación después de que Trump calificara la actual crisis fronteriza de la administración Biden como “una invasión”.

También habló también de la salida de Biden de Afganistán: “la demostración más espantosa de incompetencia de un presidente estadounidense”, y afirmó que “humilló” a la nación. 

En el evento, Trump honró a los 13 militares estadounidenses asesinados en Kabul con asientos de honor vacíos en la primera fila del mitín.

Trump también invitó a cabo Hunter Clark, el infante de marina que se volvió viral por salvar a un bebé afgano en Kabul cuando una madre desesperada para que se llevan a su hijo del país escaló el muro del Aeropuerto Hamid Karzai y se lo dio en manos.

“Este héroe norteamericano nació acá en Perry, Georgia, y hoy lo tenemos con nosotros. Vení Clark, subí al escenario”, lo vitoreó Trump.

“Soy el tipo que subió al bebé por encima de la pared y es probablemente una de las mejores cosas que he hecho en toda mi vida”, dijo Clark, y aclaró que el bebé hoy está en buenas manos en Estados Unidos, donde podrá disfrutar de una vida con libertades. “Me alegro de estar en casa hoy”.

Trump también llamó al Jefe de Estado Mayor Conjunto, el izquierdista general Mark Milley, “un idiota“, y criticó a los líderes militares por retirar las tropas de Afganistán antes que los civiles y los aliados de Estados Unidos.

“Saquemos a los militares, y luego, después de eso, negociaremos por rehenes, ¿de acuerdo?”, Trump parodió la situación que dejó a cientos de ciudadanos estadounidenses varados en territorio ocupado por el enemigo. “Y dejemos a los talibanes US$ 85 mil millones en las mejores armas y equipos más modernos de Estados Unidos”, bromeó Trump.

Trump continuó castigando a los principales medios de comunicación por restar importancia a la cobertura de la prensa en torno a la retirada de Afganistán y sus secuelas posteriores. “Están entre las personas más corruptas de este país”, dijo Trump.

Georgia es un campo de batalla vital en las próximas elecciones de mitad de término de 2022, que pueden decidir si los republicanos recuperan el control del Senado.

“Con su ayuda, recuperaremos la Cámara y enviaremos a Nancy Pelosi de regreso a San Francisco, donde puede trabajar muy duro para recuperar la ciudad que ha ayudado a destruir mucho, al igual que ellos”, clamó Trump.

El regreso de Trump a Georgia también es personal. Georgia es uno de los pocos Estados en los que Biden obtuvo estrechas victorias para ganar la Casa Blanca el año pasado, y donde más denuncias de fraude electoral hubo, incluso con un republicano en la gobernación.

En el sureste del Estado también es donde Trump ha intentado, y sigue intentando, anular los resultados de las elecciones presidenciales de 2020. “¡Ahora el pueblo de Georgia debe reemplazar a los republicanos débiles que lo hicieron posible!”, Trump dijo en el mitin nocturno.

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Cámara oculta de Veritas: Médicos preocupados por los efectos adversos de la vacuna y funcionarios públicos haciendo registros de no vacunados

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El grupo Project Veritas realizó dos cámaras ocultas donde demuestra que los médicos en Estados Unidos están preocupados por los efectos adversos de la vacuna contra el Covid-19, mientras los empleados públicos del gobierno de Biden hablan de hacer listas negras de quienes no se vacunen.

En una nueva cámara oculta llevada a cabo por el grupo de investigación independiente Project Veritas, a cargo del periodista galardonado James O’Keefe, quien reveló varios casos de fraude electoral que llevaron al arresto de personas en Texas y Michigan, se muestran efectos adversos que la vacuna contra el coronavirus que Joe Biden ha implementado como obligatoria.

Jodi O’Malley es una enfermera del hospital público Phoenix Indian Medical Center, que responde al Departamento de Salud Nacional (HHS, por sus siglas en inglés) de la ciudad de Phoenix, Arizona, quien ha puesto su carrera en juego revelando conversaciones que tuvo con la doctora María Gonzales, directora de los servicios de emergencia del hospital, en las cuales admite la falta de estudios que posee la vacuna así como también la carencia de anticuerpos en los pacientes de coronavirus que son ingresados ya vacunados.

“La vacuna es una mierda”, se la escucha diciendo a la Dra. Gonzales en la cámara oculta. La doctora, por su alto cargo en el hospital público, es también funcionaria federal del HHS, y responde al Secretario de Salud de Biden, Xavier Becerra.

En uno de los audios, O’Malley le pregunta sobre la ola de pacientes que han estado ingresando al hospital con el esquema completo de vacunación y disnea (dificultad para respirar), presión sanguínea elevada y otros síntomas cardíacos, como la miocarditis. “Probablemente tiene miocarditis por la vacuna, pero nadie se va a animar a decir que es por la vacuna”, le contesta la Dra. Gonzales.

Estos efectos adversos no son reportados ya que desde las directivas del Departamento de Salud la idea es que sean escondidos para no perjudicar la imagen de la vacuna. “Tienen la obligación de reportar pero les dicen que no lo reporten”, asegura la doctora. “Quieren meter todo bajo la alfombra”.

En el video están hablando particularmente de uno de los pacientes ingresados al hospital, quien a sus 30 años había obtenido ambas dosis de la vacuna contra el Covid, en julio y agosto respectivamente, y desarrolló una insuficiencia cardíaca congénita. Lo que especula la doctora es que esta persona nació con problemas cardíacos asintomáticos y muy leves, pero la vacuna los empeoró: “Debería estar contraindicada para las personas con estos problemas”.

Así mismo, también se han registrado menores de edad con coágulos sanguíneos en adolescentes sanos, en quienes no existe razón alguna para que los tengan, y según dice O’Malley, todos con esquema de vacunación completo.

De acuerdo a Deanna Paris, también enfermera del hospital de Arizona, la cantidad de pacientes que ingresa con patologías luego de haberse aplicado la vacuna es muy grande y no se los trata como deberían, al igual que no llenan un reporte llamado VAERS debido a que toma media hora y desde el HHS les dicen que es “una pérdida de tiempo”.

El reporte VAERS es un sistema diseñado en los 90s para monitorear efectos adversos que las vacunas en general pueden llegar a provocar. Para cargar una denuncia se debe ingresar con matrícula de médico o enfermero, por lo cual es un registro muy preciso y confiable, que utilizan tanto el CDC como la FDA para asegurar la seguridad de sus vacunas.

Pero de acuerdo a O’Malley, nunca ha habido una directiva por parte del hospital para implementar dichos reportes. En la misma sintonía, la enfermera recordó que las vacunas se encuentran en Fase 3 de control, la cual tiene la finalidad de recopilar datos e información, lo cual no se está realizando.

O’Malley también describe como una de sus colegas, quien se había recuperado de una cirugía y había sobrevivido la pandemia, fue vacunada en contra de su voluntad (ella no quería por motivos religiosos pero un decreto de Biden hizo que si no se vacunaba debía ser despedida), luego de ser inoculada, murió el pasado agosto.

Este caso fue la que hizo que ella decida contactarse con Project Veritas y hacer la cámara oculta, además de que en el hospital no quieren administrar ciertos medicamentos antivirales como la Ivermectina y la Hidroxicloroquina, bajo la premisa de que serían despedidos en caso de hacerlo.

En una segunda parte de la investigación comandada por O’Keefe, se le hizo una cámara oculta Taylor Lee, un empleado de la Administración de Comida y Medicamentos (FDA, por sus siglas en ingles) quien asegura querer aplicar vacunas de la farmacéutica Johnson & Johnson a la gente contra su voluntad tirándoles con dardos para que no se puedan resistir. Una idea totalmente delirante que da a cuentas del nivel de personas que está contratando la administración Biden a nivel federal.

El método de hacerlo según Lee es realizarlo en las personas blancas primero para que luego las personas de origen afro-americano no puedan etiquetar la medida como racista. En cuanto a las personas afro-americanas, Lee hace referencia a las dificultades que la FDA tenía en conseguir voluntarios negros para los ensayos en humanos.

a lo cual añadió que se estaba tratando de implementar un medicamento diseñado específicamente para asesinar afro-americanos.

La modalidad del plan macabro que repite y repite Lee en la cámara oculta se basa en la utilización de dardos de estilo cerbatana, a lo cual adhiere que deberían contratar personas de tribus amazónicas para que realicen el trabajo de inoculación involuntaria entre la población.

Sin embargo, Lee no solo apunta contra la población de color, sino que también propone la aplicación de un test de coeficiente intelectual (IQ) para personas blancas con educación reducida, dando como ejemplo a Alabama, y de acuerdo a cual sea el nivel de IQ, se inyectará involuntariamente o no. Cabe aclarar que dicha medida está pensada para que sean las personas de menor educación las que deban ser vacunadas.

Por último y lo más espeluznante de todo lo que dice este funcionario público, es que propone que exista un registro de quienes se han suministrado la vacuna y quienes no. Incluso él mismo admite que se trata de una medida compatible con la Alemania Nazi, mientras se ríe.

Luego de que el video de Project Veritas se publicara en YouTube y otras redes sociales, Taylor Lee eliminó su cuenta en LinkedIn, seguramente entendiendo que sus ideas no caerían muy bien con el público.

Entre los peligrosos y delirantes pensamientos de Lee, se encuentra también la idea de jugar con las estadísticas de la tasa de mortalidad entre la población, con la clara idea de dejar morir por Covid a los adultos mayores de 60 años para poder manipular las estadísticas y que más gente acepte la vacuna.

Sin ningún tipo de respeto por la vida humana, Lee también le puso precio a las vidas de cada ser humano al momento de explicar los percances económicos que tendrían en caso de que se enfrentaran a un problema legal como las trombosis posterior a la aplicación de la vacuna y detallando su preparación para hacer análisis costo-beneficio y la aplicación de la política a la ciencia.

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Estados Unidos

DeSantis nombró al Dr. Ladapo a cargo de la Salud en Florida: la principal voz detractora de la cuarentena

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El médico nigeriano Joseph Ladapo fue nombrado por el gobernador Ron DeSantis como la máxima autoridad sanitaria del Estado. Con amplias credenciales académicas, cobró notoriedad nacional por rechazar la cuarentena y la vacunación obligatoria.

El gobernador trumpista de Florida, Ron DeSantis, nombró este 22 de septiembre al doctor Joseph Ladapo como nuevo Cirujano General del Departamento de Salud del Estado, un cargo equivalente al de Ministro de Salud en otros países.

Florida va a rechazar completamente el miedo como el vehículo para crear políticas públicas. El miedo, lamentablemente, ha sido la pieza central en la salud pública”, dijo Ladapo, quien pasará a hacerse cargo de la política de reacción contra la pandemia en Florida

Ladapo nació en Nigeria y se mudó a los Estados Unidos a los cinco años. Es hijo de un experto en microbiología y él siguió los pasos de su padre como médico y especialista en ese tema. Graduado de medicina de la Universidad de Harvard, con posgrados en universidades de Israel y Europa, trabajó durante años como investigador para la UCLA en California, donde recibió múltiples reconocimientos por su labor científica.

Sin embargo, en los últimos años salió a la luz que Ladapo era un simpatizante de Trump, lo que llevó a que sea cancelado de muchos de los círculos académicos que antes lo tenían de ídolo. Esa censura política tuvo su contracara, y ahora trabajará codo a codo con el gobernador DeSantis para combatir la pandemia en el Estado de Florida, uno de los más abiertos de todo el país.

Ladapo no cree que la vacuna sea la solución a todos los problemas causados por el COVID 19, y rechaza la vacunación obligatoria que quiere introducir Joe Biden a nivel federal. DeSantis ya anticipó que Florida no acatará la orden presidencial y Ladapo se hará cargo de que no se implemente esta orden en la población floridense.

El estado promoverá la buena salud, y la vacunación no es el único camino para lograrlo. Esto se ha tratado como una religión, y no tiene sentido. La vacunación, tener un peso saludable, ejercitar más y comer más frutas y verduras, todo es importante”, agregaba Ladapo.

En un artículo de opinión publicado en el periódico Wall Street Journal, Ladapo había asegurado en junio que los riesgos de la vacuna sobrepasan los beneficios en casos de personas que no son vulnerables ante el COVID 19, como los niños o los adolescentes.

También argumenta que las personas que se hayan recuperado ya del virus generando anticuerpos, no deberían vacunarse, al menos no en el corto plazo. Por último, afirma que la inmunidad de rebaño como consecuencia del contagio natural será la única manera cierta de salir de la pandemia.

La visión de Ladapo se alinea con la del gobernador DeSantis, quien desde comienzos de la pandemia ha tomado un rol más pasivo que muchos de sus colegas, oponiéndose a los cierres y dejando que la población se cuide sin demasiadas imposiciones gubernamentales.

Ambos son grandes defensores de los derechos individuales y su postura con respecto a los barbijos se reduce a que es una opción personal utilizarla, o una decisión de los padres en el caso de los menores de edad.

Ladapo tendrá un rol fundamental en la disputa llevada adelante por el Estado en contra de la obligatoriedad de uso de tapabocas en escuelas que pidió Joe Biden. Si bien a nivel estatal DeSantis anunció que no se respetaría la orden, 13 de los 67 distritos escolares de Florida se unieron para exigir que se implemente y anunciaron que obligarían a los niños a usar barbijo durante toda la jornada, lo que llevó al gobernador a quitarle fondos a los distritos que adoptaran tal medida.

La idea de que las personas no puedan tomar sus propias decisiones en temas de salud está mal y no es algo que vamos a apoyar desde aquí, concluyó su discurso de aceptación Ladapo.

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