Las elecciones legislativas celebradas en Argentina marcaron un antes y un después, no sólo para su país, sino para todos los que creemos en la libertad de mercado, el mérito y la responsabilidad individual. Desde Alemania, observamos con admiración y esperanza el histórico triunfo del presidente Javier Milei, quien ha logrado consolidar una mayoría social que respalda su proyecto de transformación profunda.
En Alemania seguimos con atención lo que está ocurriendo en Buenos Aires, porque lo que está en juego no es solo una política económica o una reforma institucional: es una batalla cultural por el sentido de la libertad. Durante décadas, Argentina sufrió los efectos del intervencionismo, la inflación, la burocracia y el clientelismo. Pero ahora, bajo el liderazgo de Milei, millones de ciudadanos han decidido romper con ese ciclo y recuperar el control sobre su propio destino.

Esa decisión tiene un enorme significado también para nosotros en Alemania. Vivimos en un continente donde las instituciones de la Unión Europea avanzan cada día más sobre la soberanía de los Estados y donde los gobiernos en nombre del “progreso” o de la “igualdad” restringen la libertad de los ciudadanos con impuestos, normas y censura. Por eso, cuando los argentinos eligen un camino distinto, el mensaje resuena más allá del Atlántico: sí se puede decir basta.
En Alemania, mi partido (la AfD) ha sido acusado, perseguido y censurado por defender principios muy similares a los que hoy impulsa Javier Milei: libertad económica, seguridad, y un Estado limitado. Por eso, su victoria no se percibe sólo como un éxito argentino, sino como una señal de esperanza para todos los alemanes que queremos recuperar el sentido común.










