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Exaltación de la cruz: ¿Desde cuándo la Cruz identifica a los cristianos? Parte 2

Exaltación de la cruz: ¿Desde cuándo la Cruz identifica a los cristianos? Parte 2
Exaltación de la cruz: ¿Desde cuándo la Cruz identifica a los cristianos? Parte 2
porJuan Pablo Bustos Thames
opinion

La Cruz empezó a significar la victoria sobre la muerte y el pecado.


Hasta el Siglo IV los cristianos se identificaban con los siguientes símbolos: un pez, un ancla, la imagen de un pastor cargando ovejas, un ágape alrededor de la mesa, el monograma de XP, las dos letras griegas, el alfa y el omega, la paloma, que representaba al Espíritu Santo, entre otros.

¿Y entonces, cómo vino luego la Cruz a suplantar a esta simbología primitiva?

Durante el Siglo II el cristianismo se expandió rápidamente por el imperio romano. La nueva fe creció tanto, que primero generó burlas entre los romanos, luego preocupación, después temor y finalmente desató un sinnúmero de persecuciones en contra de esta nueva religión; acusada de “ateísmo”, porque despreciaba a todo el panteón de dioses paganos romanos y no toleraba la relajada moral del Imperio, así como la promiscuidad imperante en Roma.

Se ha conservado, en un muro de un sector dedicado a los sirvientes, en el monte Palatino, en la Ciudad Eterna, el famoso “grafitti de Alexámenos”. Se trata de un dibujo del Siglo I DC, donde se aprecia, a la izquierda, una figura humana (Alexámenos) que rinde honores a un personaje, a su derecha, con cabeza de burro, que aparece crucificado. Aparece una leyenda en griego que reza “Alexámenos adora a su dios”, por obvia referencia satírica a Cristo.

Es la primera representación gráfica de la crucifixión de Jesús. Demuestra que el hecho y la forma de su ejecución eran de público conocimiento en la época; así como objeto de burlas, por parte de los paganos. ¿A quién se le ocurría tener un dios muerto, en forma tan oprobiosa y absurda?, habrán imaginado los autores del grafitti.

Exaltación de la cruz: ¿Desde cuándo la Cruz identifica a los cristianos? Parte 2
Exaltación de la cruz: ¿Desde cuándo la Cruz identifica a los cristianos? Parte 2

 
Grafitti de Alexámenos (Museo del Antiquarium Palatino de Roma)

El 28 de Octubre del año 312 DC, Constantino, uno de los aspirantes al trono romano, derrotó a su rival Majencio en la Batalla de Puente Milvio, en las afueras de Roma. Cuenta Lactancio, el maestro cristiano de Crispo, hijo primogénito de Constantino, que la noche antes de la batalla, Constantino tuvo un sueño, donde se le apareció el Dios de los cristianos y le ordenó dibujar en los escudos de sus soldados, el crismón (la XP). Eusebio de Cesarea diría, 20 años después, que lo que se le había aparecido en el sueño era en realidad una cruz luminosa, con las palabras griegas τούτω νικα (o en latín: in hoc signo vinces, ‘con este signo vencerás’); y el propio Cristo invitándole a poner el crismón sobre el estandarte imperial (el labarum).

De ese modo y de a poco, la cruz fue apareciendo tímidamente en la historia de la simbología cristiana. Al año siguiente, y seguramente influenciado por su madre, la emperatriz Santa Elena, Constantino aprobó el Edicto de Milán. Después de casi dos siglos de persecuciones, el cristianismo pasaba a ser tolerado por el Imperio Romano.

De a poco, los cristianos fueron convirtiéndose en la religión oficial del estado. Ante las primeras herejías y diferencias que surgieron, Constantino convocó en el año 325 DC a los obispos cristianos, para que se reunieran en Nicea, en el primer concilio ecuménico, donde se estableció el Credo Niceo-constantinopolitano, que se recita en muchas denominaciones cristianas, hasta el día de hoy; y se condenó al arrianismo, como herejía. De un golpe, Constantino no solamente consiguió unificar el imperio bajo su mando, sino también a la Iglesia Cristiana, que amenazaba con disgregarse.

Fue en Nicea que el Patriarca de Jerusalén, el obispo Macario, le reclamó al emperador que le parecía aberrante que el sitio de la crucifixión y el sepulcro de Cristo, en Jerusalén hubieran sido tapados con escombros, bajo el reinado del emperador Adriano (117-138 DC), que luego se colocó una loza encima y con posterioridad se edificó arriba un templo dedicado a Venus. Que eso era una afrenta a todos los cristianos. Considerando razonable el planteo de Macario, Constantino lo autorizó a derribar el templo pagano y excavar el sitio, en busca de los Santos Lugares.

Eusebio de Cesarea, obispo y primer historiador cristiano, contemporáneo a esos hechos, narró en su “Vida de Constantino”, Libro 3, Cap. XXVI: “Hombres descreídos y profanos concibieron la idea de hacer desaparecer de entre los hombres aquel antro redentor… Y tomándose un gran esfuerzo, cubren todo el lugar con tierra traída de afuera. Después, elevado el nivel del suelo y tras pavimentarlo con losas de piedra, esconden, bajo tan ingente túmulo, la gruta divina. Luego… construyen un oscuro compartimiento al disoluto espíritu de Afrodita, donde ofrecen execrables oblaciones sobre profanos altares”. 

En forma concordante, y en ese mismo siglo, San Jerónimo, traductor al latín de la Biblia, desde el griego (la “Vulgata”), también nos dice: “Desde la época de Adriano hasta el reino de Constantino, por espacio de unos 180 años, en el lugar de la resurrección se daba culto a una imagen de Júpiter, y en la roca de la cruz a una estatua en mármol de Venus… Se imaginaban los autores de la persecución que nos quitarían la fe en la Resurrección y en la Cruz si contaminaban los lugares sagrados con sus ídolos”.

Es decir, la tradición de los cristianos había mantenido la ubicación exacta de los Santos Lugares, después de casi trescientos años. ¿Es eso posible? Efectivamente, en primer lugar, no había transcurrido tanto tiempo desde la Pasión de Cristo; que fue un episodio que marcó a fuego a todos sus seguidores, en Jerusalén. Es de imaginarse que el lugar de su Resurrección debió haber sido un sitio de peregrinación, oración y recogimiento para los primeros cristianos; que se deben haber esmerado en preservar esos recuerdos, para la posteridad. Algo similar podría mencionarse entre nosotros, los tucumanos, por ejemplo. La tradición ha conservado que, durante un mes, en 1814, el Gral. José de San Martín residió en la estancia de Pedro Bernabé Gramajo, en la Ramada de Abajo, en Burruyacú, sin que hubiera prueba documental de ese hecho; sucedido hace más de doscientos años. Hasta el día de hoy, todos los 17 de Agosto el Gobierno de la Provincia rinde homenajes al Libertador en ese lugar histórico, que nadie pone en tela de juicio.

Es decir, que la tradición oral puede muy bien guardar la ubicación de espacios de gran relevancia histórica o espiritual, para transmitirlos a la posteridad, máxime si no han pasado tantos años.

Prosigue Eusebio: “Aquel loco [por el emperador Adriano] creía esconder al género humano el esplendor del sol que se levantaba sobre el mundo, y no advertía que, queriendo relegar al olvido los santos lugares, fijaba inexorablemente el sitio, y que en el día establecido por Dios para la liberación de su Iglesia, las columnas del templo de Venus se convertirían en indicaciones infalibles para el descubrimiento de los santuarios”.

Volviendo a Jerusalén, en el año 326, el patriarca Macario demolió el templo de Venus, y cuando se iba a comenzar a excavar el suelo, llegó Santa Elena. Con la emperatriz presente, se descubrió la elevación donde estuvo el Golgotha, el lugar de la muerte de Cristo; así como también el Santo Sepulcro.

Reporta Eusebio de Cesarea (340 DC): “y entonces, contra toda esperanza, apareció… el venerable y santísimo testimonio de la resurrección salvífica”.

La “invención” de la Cruz:

Además de ello, en un hueco del terreno, de lo que supo ser una cisterna, en la época de Jesús, los excavadores encontraron varios maderos. Inmediatamente identificaron el patibulum usado para ejecutar a Cristo. Era algo muy sensato. Los instrumentos de ejecución, al estar “contaminados” por sangre y restos de los ejecutados, se consideraban impuros, sobre todo para los judíos. Con lo cual, era lógico que, después de la faena, se enterraran o arrojaran en las proximidades. Este hallazgo se conoce, en la historia, como la “inventio” de la Cruz, que en latín quiere decir “descubrimiento”; y tuvo lugar el 14 de Septiembre de 326 DC.

Exaltación de la cruz: ¿Desde cuándo la Cruz identifica a los cristianos? Parte 2
Exaltación de la cruz: ¿Desde cuándo la Cruz identifica a los cristianos? Parte 2

Eusebio de Cesarea no menciona este hecho; seguramente porque, hasta ese momento, la cruz seguía teniendo la connotación negativa, como madero de una ejecución humillante; y no le debió haber parecido significativo mencionarlo.
Sin embargo, Cirilo de Jerusalén, en carta al emperador Constanzo, en el año 351 DC recuerda: “en tiempos de tu padre Constantino, fue hallado en Jerusalén el saludable leño de la Cruz”. Ya en el año 347 había reconocido algo semejante en sus Catequesis, N° X. Otros autores de la época también admitieron el hallazgo de la Cruz: San Ambrosio de Milán, Rufino, Sulpicio Severo, Sozomeno, San Paulino de Nola, Teodoreto, Nicéforo, etc.

¿Cómo reconocieron al madero de la Cruz de Cristo? San Ambrosio, en “De obitu Theodosii oratio” (395 DC) dijo: “Elena reconoció la Cruz de Cristo por el Título que apareció a su lado”. Es decir, que al estar ese patibulum con el cartel que mencionan los cuatro Evangelios, no era duda que ésa era la Cruz en la que murió el Salvador.

Capilla de Santa Elena, en el Subsuelo de la Basílica del Santo Sepulcro, en Jerusalén, a la derecha, detrás de esas rejas está el hueco donde se encontró la Cruz.

Es perfectamente posible la conservación de maderas resinosas, duras enterradas en suelo rocoso, seco, cálido y sellado, durante menos de trescientos años. En Egipto se han descubierto maderas enterradas de mayor antigüedad, refiere acertadamente Jorge Manuel Rodríguez Almenar.

El Evangelio de San Juan (19, 19-20) narra: “Pilato también hizo escribir un letrero y lo puso en la cruz… muchos de los judíos leyeron aquel letrero, pues el sitio donde fue crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad”. Según Juan, el títulus rezaba: “Iesus Nazarenus Rex Iudeorum”, en hebreo, latín y griego. 

Efectivamente, el letrero que se encontró estaba redactado en hebreo, griego y latín, y la curiosidad es que todos estos idiomas estaban escritos de derecha a izquierda, a la usanza judía; lo cual era común, en la época, en Judea. Lo cual revela que era muy probable que el amanuense que escribió sobre el títulus era hebreo.

Exaltación de la cruz: ¿Desde cuándo la Cruz identifica a los cristianos? Parte 2
Exaltación de la cruz: ¿Desde cuándo la Cruz identifica a los cristianos? Parte 2

 
Recreación del “títulus” encontrado por Santa Elena.

Así fue, entonces, que a partir de la “invención” de la Cruz, este madero, símbolo, hasta ese momento, de una ejecución vergonzante; fue incorporándose, de a poco, a la simbología del ahora culto oficial del Imperio Romano. En los siglos subsiguientes fue desplazando a los demás símbolos paleo-cristianos. A partir de entonces, la Cruz empezó a significar la victoria sobre la muerte y el pecado; tal como la conocemos hoy; y se empezó a colocar este nuevo símbolo, en la cúpula de las iglesias, o lugares de culto, señalando a todos que allí se adoraba a Aquél, que por medio de este suplicio, había traído la redención al mundo.


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