La realidad económica argentina sigue golpeando con fuerza a quienes apostaron todo a la derrota del gobierno de Javier Milei. En apenas unos días, el Presidente volvió a exhibir datos que no admiten discusión: la producción minera creció 9,5% interanual, el IPC de la Ciudad de Buenos Aires perforó el 2,1% y el salario promedio en dólares ya es el más alto de América Latina. Cada una de estas cifras representa un golpe directo al relato del “consumo deprimido” que la oposición repite desde hace meses.
La evidencia también se ve en la calle. Los shoppings llenos, los restaurantes con alta demanda y la recuperación de distintos sectores de la actividad económica reflejan una realidad difícil de ocultar. Mientras tanto, quienes durante años destruyeron el poder adquisitivo mediante emisión monetaria, cepos, controles y déficit crónico ahora intentan negar lo que ocurre frente a los ojos de todos. Prefieren aferrarse a consignas gastadas antes que reconocer que el programa económico comienza a mostrar resultados concretos.










