El socialismo tiene una extraña habilidad para transformar sus fracasos en lecciones morales. Primero promete bienestar, igualdad y prosperidad para todos. Después, cuando la realidad empieza a achicar el menú, aparece el discurso de la austeridad popular, la sencillez y el sacrificio. Lo que antes era una promesa de abundancia termina convertido en una pedagogía de la escasez.
Luiz Inácio Lula da Silva acaba de ofrecer una síntesis perfecta de esa lógica. Durante un acto en Porto Alegre, dijo que, si no hay carne, se come huevo; y que, si tampoco hay huevo, queda el arroz con frijoles. La frase intentó presentarse como una apelación a su propia historia personal y a la cultura popular brasileña. Pero políticamente dice mucho más de lo que parece.
Porque un gobernante puede reaccionar de dos maneras frente a la escasez. Puede preguntarse cómo producir más, cómo atraer inversión, cómo eliminar trabas, cómo ampliar la oferta y cómo hacer que bienes antes caros se vuelvan accesibles para cada vez más personas. O puede empezar a explicarle al ciudadano qué debe resignar cuando no alcanza para todo.
La izquierda latinoamericana ha perfeccionado durante décadas esa segunda opción.
Cuando no puede garantizar crecimiento, transforma la austeridad en superioridad moral. Cuando no puede ofrecer más consumo, empieza a sospechar del consumo mismo. Cuando no logra expandir las posibilidades materiales de las personas, intenta convencerlas de que desear más era una desviación burguesa, individualista o consumista.
Ese es uno de los trucos más viejos del socialismo: convertir en virtud aquello que su propio modelo no consigue producir.
No importa si se trata de carne, energía, vivienda, autos, dólares o viajes. El mecanismo siempre se parece. Primero se promete que el Estado garantizará acceso para todos. Después aparecen restricciones, controles, faltantes, impuestos, regulaciones y discursos sobre la necesidad de “priorizar”. Finalmente, el ciudadano termina escuchando que debe adaptarse a una vida más pequeña por algún bien colectivo superior.












