Las palabras rara vez llegan solas. Arrastran imágenes, juicios y emociones que empiezan a trabajar antes de que podamos examinarlas. Por eso existe una enorme diferencia entre describir a alguien y clasificarlo. Una descripción invita al lector a juzgar; una clasificación puede entregarle el juicio terminado. Quien consigue ponerle nombre a su adversario obtiene una ventaja antes de que comience la discusión.
Elon Musk reabrió ese debate al afirmar que far right, extrema derecha, se convirtió en un término propagandístico especialmente popular durante los últimos años. Su comentario acompañó un gráfico que mostraba una marcada diferencia entre la presencia de far right y far left. El gráfico viral puede discutirse metodológicamente. Lo interesante es que investigaciones mucho más amplias detectaron una asimetría semejante.
David Rozado y Eric Kaufmann analizaron más de 30 millones de artículos de 54 medios estadounidenses y británicos publicados entre 1970 y 2019. Encontraron que las referencias al extremismo político aumentaron, pero los términos asociados a la extrema derecha crecieron particularmente desde 2008 y aparecen en la mayoría de los medios con mucha mayor frecuencia que sus equivalentes de extrema izquierda.











