La Argentina tiene por delante una ola de serie de olas de reformas muy importantes. La primera se caracterizó por el fuerte ajuste fiscal en el año 2024, en donde el país pasó de déficit fiscal de U$S 26.861 millones para 12 meses a noviembre del año 2023 a superávit fiscal en enero del año 2025. El resultado fiscal a mayo del año 2026, para los últimos 12 meses, es un superávit de U$S 1.114 millones. Una verdadera hazaña, pasar en un período tan corto de tiempo de déficit a superávit, esto permitió que la inflación cediera fuertemente pasando del 289,4% anual en los primeros meses del año 2025 al 32,3% anual para junio del año 2026.
En el año 2025 se consolidó la política monetaria, los argentinos fueron en busca de proteger sus ahorros y compraron U$S 50.000 millones, el Banco Central atendió las necesidades de los ahorristas, que sin cepo pudieron comprar los dólares que desearon. Esto no fue gratis, el Gobierno abasteció al mercado con dólares, pero operó muy fuerte en el mercado de futuros, bonos y subió fuertemente la tasa de interés, lo que deterioró la salud financiera de las Pymes.
En el año 2026 cuando parecía que todo se encaminaba a un escenario más tranquilo, la guerra entre Estados Unidos e Irán hizo que el petróleo duplicara su valor, eso trajo como daño colateral una fuerte suba en el precio de los combustibles, que impulsó la inflación a la suba. El Banco Central actuó como verdadero garante de la estabilidad y no emitió pesos en ese contexto, con lo cual las empresas no pudieron convalidar precios a la suba, lo que les generó una fuerte pérdida de rentabilidad en sus balances. Por otro lado, la suba del petróleo le permitió al país potenciar sus exportaciones, los dólares que ingresaron apreciaron a nuestra moneda.
Los agentes económicos en Argentina no están acostumbrados a este tipo de crisis, donde no opera una devaluación, sino todo lo contrario, una apreciación de su moneda, demostrando que el país es antifrágil, un shock externo, lejos de hacerlo vulnerable lo potencia en su capacidad de crecimiento. Una vez más los que compraron dólares, se comieron el amague.
Las necesidades de financiamiento en los 29 meses anteriores a la asunción de Javier Milei eran negativas en U$S 16.227 millones, mientras que ahora el saldo es positivo en U$S 14.146 millones, una mejora de U$S 30.373 millones.

Lo que viene ¡Lo que viene!
Una vez terminada la guerra, el precio del petróleo cayó como un piano, reduciéndose desde los U$S 120 a los U$S 70, esto implica que en algún momento de los próximos 60 días comenzará la baja en el precio de los combustibles. El gasoil pasó de $ 1.600 a $ 2.300, la baja impactará en el índice de precios, y hasta tenemos posibilidad que en algún mes del segundo semestre el índice de precios comience con 0.
La baja del petróleo hará que haya una merma en el ingreso de dólares, y con la llegada de las vacaciones de invierno y el mundial se da una demanda estacional del tipo de cambio que seguramente pondrá al valor del dólar en un valor mucho más elevado que en el primer semestre, sin ser algo grave, en diciembre del año 2025 terminó en $ 1.457, y hoy muchos se asombran de la gran suba de las últimas semanas, terminando en los $ 1.500.









