No hay integrante de la lista K que no tenga un prontuario. No es una metáfora, es literal. Entre Jorge Taiana y Juan Grabois suman más de trece páginas de causas judiciales: extorsión, amenazas, asociación ilícita, estafa, malversación y usurpación, entre otras. Son los mismos que se presentan como “defensores de los humildes” mientras viven del Estado y usan la miseria como negocio. El kirchnerismo no fue un proyecto político: fue una organización delictiva con fueros.
Mientras la “lista del prontuario” promete volver para “recuperar derechos”, el Gobierno de Javier Milei sigue haciendo lo que la casta consideraba imposible: poner en marcha la Argentina productiva, libre y respetada. Este 7 de octubre se creó el Centro Nacional Antiterrorista, una decisión estratégica que marca un antes y un después en la política de defensa nacional. Argentina deja atrás la neutralidad cobarde y la complicidad con los grupos violentos. No más indulgencia con los terroristas disfrazados de movimientos sociales o “militantes por la paz”. La seguridad vuelve a ser política de Estado.
Y en el plano internacional, Estados Unidos acaba de dar la mayor demostración de apoyo a un plan económico argentino en toda la historia: el Gobierno de Donald Trump confirmó un swap de USD 20.000 millones y la compra de pesos argentinos en el mercado local, un gesto de confianza que ningún otro gobierno democrático había conseguido. Mientras el kirchnerismo destruía relaciones con el mundo libre y se arrodillaba ante dictaduras, Milei reconstruye puentes con las democracias occidentales y vuelve a poner a la Argentina en la mesa de los que producen, exportan y crecen.
El contraste es elocuente. En Mar del Plata, junto al Presidente, Lamb Weston -una de las principales empresas de papas fritas del mundo- inauguró una planta de u$s 300 millones, con 40.000 m² industriales, 370 toneladas de papa procesadas por día, 250 empleos directos y 80% de producción exportada. Antes, las multinacionales huían espantadas por la inseguridad jurídica, el dólar controlado y los piquetes. Hoy, vuelven y apuestan por el futuro.








