Con el RIGI se lograron destrabar cerca de $100B de inversiones con solicitud de aprobación, de los cuales ya se aprobaron el 30%, que ya se encuentran en proceso de ejecución. Luego llegó el RIMI, que vino a subsanar similares necesidades en un sector tradicionalmente muy castigado en la Argentina: el de las pequeñas y medianas empresas, que aún esperan la llegada de tasas de financiamiento más cercanas a la inflación para operacionalizar o escalar su negocio.
Ahora, el Súper RIGI
Completamente derrotados en el marasmo de una transformación que no entienden, y sin argumentos para objetar el plan de estabilización más allá de las normales dificultades por las que puede transitar un programa de semejante complejidad y desafíos, la crítica de la oposición se concentró en los últimos meses en una caracterización “anti industria” erróneamente (o intencionalmente) asignada al nuevo modelo de país.
No es posible promover un sector si carece de alguna mínima ventaja competitiva que con el tiempo lo pueda volver exitoso en el mundo. Después de 30 años de tener la economía más cerrada del mundo, empezó a quedar claro que pagar el doble del precio por la indumentaria ó los electrodomésticos no le iban a dar a estas actividades el tiempo que necesitaban para reconvertirse.
El proceso de re-industrialización de Argentina debía ser de actividades nuevas, pujantes, de alta demanda y donde el país empezara de base con ventajas comparativas entre otras naciones, como lo había demostrado el agro desde hace 30 años con su pujante industria alimenticia asociada a abundantes y baratas materias primas disponibles.
Hoy este SÚPER RIGI se propone lograr una mayor industrialización promoviendo el desarrollo de nuevas cadenas de valor, transformando la matriz productiva de nuestros recursos naturales. Baterías de litio, GNL onshore, reactores nucleares, paneles solares y turbinas eólicas, vehículos eléctricos, fertilizantes, laminados de cobre, data centers de IA, etc.
Los beneficios se concentran en el ámbito tributario, donde el Impuesto a las Ganancias baja de un RIGI del 25% al SÚPER RIGI del 15%, amortización acelerada, eliminación de retenciones y aranceles de importación, y muy especialmente en las provincias que adhieran: Ingresos Brutos con tasa máxima del 0,5% y Tasas Municipales sin vínculo con las ventas.
Increíble que el gobierno más liberal del mundo logre consolidar un proyecto de industrialización, que podría haber sido bandera peronista en los últimos diez años, pero que nunca pudo ver la luz en las tristes marañas de las internas de la casta política.