Quirno y Monteoliva firmaron en Santiago de Chile un acuerdo regional contra la delincuencia organizada junto a Chile, Bolivia, Ecuador y Perú, en el marco del “Escudo de las Américas”
En un giro decisivo para la seguridad continental, este jueves 28 de mayo, se ha formalizado en Santiago de Chile la integración de Argentinaen una alianza de acero contra el crimen organizado, bajo el marco del Escudo de las Américas. Este pacto regional, impulsado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tiene como objetivo primordial erradicar el narcoterrorismo, el tráfico ilícito y la influencia de China en el hemisferio occidental.
La cumbre de alto nivel reunió a las delegaciones oficiales de Chile, Perú, Argentina, Bolivia y Ecuador, naciones que han decidido dar un paso al frente frente a la desidia de otros gobiernos de signo progresista. En este escenario, el canciller argentino, Pablo Quirno, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, suscribieron el denominado Compromiso Regional contra la Delincuencia Organizada Transnacional, un documento que ordena prioridades y fija líneas de trabajo concretas para que la cooperación deje de ser una mera aspiración y se convierta en una realidad palpable.
Chile, Perú, Argentina, Bolivia y Ecuador
Desde la perspectiva del gobierno de Javier Milei, este acuerdo no es solo un trámite administrativo, sino una cuestión de principios. El canciller Quirno fue categórico al afirmar que “la Argentina llega a este compromiso con una convicción firme y con experiencia valiosa para aportar. Bajo el liderazgo del presidente Milei, nuestro país asumió que la seguridad constituye una condición esencial para la libertad, el estado de derecho y la prosperidad”. Asimismo, destacó que la adopción de este compromiso “marca un hito muy importante” y propuso formalmente que el próximo encuentro de seguimiento de este acuerdo se realice en la ciudad de Buenos Aires.
El compromiso suscrito se articula en cinco áreas prioritarias fundamentales para desarticular a las organizaciones criminales:
Coordinación fronteriza.
Intercambio de información.
Cooperación institucional.
Trazabilidad de flujos financieros ilícitos.
Fortalecimiento de mecanismos regionales de respuesta.
Para garantizar que estos puntos no queden en letra muerta, se conformará un Grupo de Trabajo que elaborará un Plan de Acción Conjunto con acciones con resultados medibles y verificables.
Escudo de las Américas
El ministro de Seguridad chileno, Martín Arrau, subrayó la necesidad de esta integración al señalar que “no puede ser que efectivamente el crimen organizado sea enfrentado con Estados desorganizados”, adelantando además la creación de una fuerza de tarea especializada en el control fronterizo en conjunto con la ministra Monteoliva.
Por su parte, el presidente chileno José Antonio Kast, anfitrión del encuentro, elevó la apuesta política al proponer operativos conjuntos interfronterizos, equipos mixtos de investigación, intercambio de información en tiempo real y extradiciones expeditas.
Kast trazó una analogía histórica de gran calado: “Así como un O'Higgins, un San Martín, un Bolívar, un Sucre lucharon contra quien en ese momento impedía la libertad de los distintos pueblos, hoy día nosotros también tenemos un enemigo común”.
Además, advirtió que el crimen organizado ya no solo es un problema policial, sino un ataque directo a las democracias, ya que “compra voluntades, compra soldados, compra niños para ir contra el régimen legalmente establecido”.
Este nuevo bloque de seguridad expone la fractura ideológica del continente. Mientras las 13 naciones actuales del Escudo de las Américas —incluyendo a Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago— avanzan hacia el orden, los gobiernos de centroizquierda de México, Colombia y Brasil han quedado al margen de esta iniciativa.
La exclusión de estos países responde a su distancia con la agenda de seguridad de Washington y la administración Trump, que lanzó oficialmente esta coalición el 7 de marzo de 2026 en Doral, Florida, basándose en la “Americas Counter Cartel Conference Joint Security Declaration” firmada previamente el 5 de marzo.
Mientras Colombia se encamina a una elección este domingo 31 de mayo con el candidato progresista Iván Cepeda como favorito, en Brasil el senador Flavio Bolsonaro ya ha prometido adherirse al Escudo de las Américas en caso de recuperar el gobierno.
El siguiente paso de esta alianza estratégica será presentar el Compromiso Regional de Santiago ante la cuadragésima sexta Asamblea General de la OEA, con el fin de sumar a más naciones que deseen abandonar la tibieza y combatir frontalmente la delincuencia transnacional. Argentina, bajo la doctrina Milei, se posiciona así en la vanguardia de esta nueva era de seguridad y libertad hemisférica