Las Fuerzas de Defensa de Israel llevaron a cabo un ataque aéreo en Beirut que resultó en la eliminación de Hassan Nasrallah, líder del grupo terrorista Hezbolá.
Este bombardeo, que tuvo como objetivo cuatro edificios clave que funcionaban como bastiones de la organización en la capital libanesa, fue el producto de una serie de operaciones de inteligencia que permitieron localizar el paradero del líder del grupo, según reconstruyó el diario The New York Times.
La misión es vista como un gran logro para la inteligencia israelí, que mejoró sus capacidades desde el conflicto con Hezbolá en 2006, un enfrentamiento que expuso las limitaciones de Israel para recopilar información precisa sobre este grupo apoyado por Irán.
A raíz de esa experiencia, el Estado israelí modificó su enfoque en la recolección de inteligencia, reforzando las actividades de unidades como la Unidad 8200 y el Mossad.
Desde 2006, la Unidad 8200 desarrolló avanzadas herramientas cibernéticas para interceptar las comunicaciones de Hezbolá y rastrear sus movimientos. Esta agencia desplegó drones y satélites sobre Líbano, lo que le permitió documentar incluso las modificaciones más sutiles en la infraestructura del grupo, como la creación de nuevos depósitos de armas y el movimiento de fuerzas hacia el sur del país.
Gracias a estas capacidades, Israel logró localizar la ubicación de Nasrallah y otros altos dirigentes de Hezbolá, quienes se encontraban reunidos en un búnker en Beirut cuando un ataque aéreo de la Fuerza Aérea Israelí, que lanzó más de 80 bombas, acabó con la vida de Nasrallah y varios de sus comandantes.
El avance de la inteligencia israelí no fue esfuerzo aislado. La colaboración con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos fue vital para ampliar la red de espionaje en la región y mejorar el flujo de información sobre enemigos comunes como Irán y Hezbolá.
La cooperación entre el Mossad y la CIA también fue clave en operaciones exitosas, como la eliminación de Imad Mugniyah, un alto comandante de Hezbolá en Siria en 2008.
Más recientemente, en 2020, Israel siguió de cerca los movimientos de Qassim Suleimani, comandante de la Fuerza Quds iraní, cuando se dirigía a Beirut para reunirse con Nasrallah. Aunque Israel no atacó a Nasrallah en esa ocasión, compartió la información con Estados Unidos, lo que resultó en la eliminación de Suleimani en el aeropuerto de Bagdad.









