Miles de familias pagan $ 14.000 por mes pero deben comprar bidones ante las fallas constantes del acueducto provincial.
Compartir:
Los vecinos de la localidad de Bialet Massé informan que llevan siete días consecutivos sin contar con el suministro de agua en sus hogares. La crisis hídrica afecta a más de 3.000 habitantes de la zona que enfrentan un problema estructural que lleva 42 años sin resolverse nada.
Los contribuyentes abonan mensualmente una factura de $ 14.000 por un servicio que no reciben y deben comprar agua para poder subsistir. Vecinos relatan que las familias deben bañarse utilizando baldes y reciclan el agua del lavado de platos para regar las plantas secas del patio. La situación obliga a los vecinos a incurrir en gastos extras para comprar agua envasada tanto para el consumo como para la higiene básica.
Mientras los barrios periféricos sufren la escasez los vecinos denuncian que camiones municipales riegan el asfalto en el centro de la ciudad. Esta disparidad en la prestación de servicios genera indignación entre los contribuyentes que cumplen con sus obligaciones fiscales al día.
Los contribuyentes abonan mensualmente una factura de $ 14.000 por un servicio que no reciben y deben comprar agua para poder subsistir
Fallas en la infraestructura y la gestión
El acueducto provincial inaugurado en 2023 durante la gestión anterior presenta roturas constantes que impiden el normal abastecimiento local. Esta obra pública que prometía solucionar el déficit histórico funciona a medias y la responsabilidad del mantenimiento recae en la Provincia. El suministro de agua depende de un sistema administrado por una cooperativa de La Falda a la cual el municipio debe pagarle un canon mensual.
Los residentes afirman que si la administración local no abona ese canon puntualmente la cooperativa corta el envío del recurso vital a ellos. Los vecinos señalan que el sistema de asistencia mediante camiones cisterna que funcionaba en la gestión previa fue modificado recientemente. La nueva administración local enfrenta el desafío de restablecer una logística eficiente para atender la demanda urgente de la población.
La actual gestión municipal exige a los vecinos la instalación de cisternas de 3.000 litros como condición para garantizar el servicio básico. Sin embargo la comunidad reclama que no reciben el caudal necesario para llenar esos tanques privados que representan una gran inversión.
El suministro de agua depende de un sistema administrado por una cooperativa de La Falda a la cual el municipio debe pagarle un canon mensual.