El proyecto de presupuesto diseñado por el Ejecutivo contemplaba un gasto total inferior al del ejercicio 2025 por miles de millones de pesos. La intención oficial era reducir la presión tributaria sobre los comerciantes minoristas mediante la baja directa en la tasa de industria. La negativa de los concejales obliga a la administración a trabajar con partidas desactualizadas en un contexto que exige mucho ordenamiento.
La administración municipal deberá reconducir ahora el presupuesto anterior ante la imposibilidad de aplicar las nuevas pautas de austeridad. El intendente Rambaldi tendrá que buscar los mecanismos alternativos para alcanzar los objetivos de equilibrio fiscal sin la ordenanza clave. Esta situación genera una traba administrativa que dificulta la gestión diaria de los recursos y la planificación de las obras tan necesarias.















